La última esperanza (Fanfic) - Capítulo 3

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Mataformigues
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Re: La última esperanza (Fanfic) - Capítulo 2.

Mensaje por Mataformigues » 18 Mar 2015 12:40

AHAHAHAHA =D> Madre mía, esto pinta bien. Muy buena idea lo de Tumblr; veo que el lema "Confesiones forever" se seguirá recordando aún cuando seamos viejetes. xD Ostras, ahora que pienso... Mmmm... Bueno, iba a decir una idea que he tenido para la historia pero mejor me la callo por si resulta ser cierto y le fastidio la sorpresa a Kevin. xD
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Caleb
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Re: La última esperanza (Fanfic) - Capítulo 2.

Mensaje por Caleb » 01 Abr 2015 06:37

Ahí leí lo que hay de momento, pinta bastante interesante :D a ver cómo sigue y se va tejiendo el proyecto!
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Kevin Gomez
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Re: La última esperanza (Fanfic) - Capítulo 2.

Mensaje por Kevin Gomez » 05 Abr 2015 11:04

Capítulo 3 – Tratos en los fondos bajos

Chris comenzó a sentir hambre mientras caminaba buscando algún centro con computadoras a las que se pudiera acceder libremente. Habían pasado más de doce horas desde la última comida magra que había ingerido antes de ser enviado al pasado, y el hambre comenzaba a molestarlo. Pero se dijo a sí mismo que podría aguantarlo, había pasado por situaciones peores, donde lo único que habían tenido él y sus compañeros para ingerir en varios días, era algo de agua.

Como esa vez en la que Alexia y yo estuvimos escondidos en ese cuarto forrado en plomo, durante dos días. Aunque, más que cuarto, lo cierto es que en realidad era un pequeño conteiner, de dos metros por uno y medio, horrendamente pequeño para dos personas, pero que les había salvado la vida cuando ocurrió el ataque al centro de refugiados en el que estaban. Recordaba eso perfectamente. Durante los primeros cinco años, hubo una resistencia relativamente fuerte al asedio de El Colector. Fueron unas setecientas personas en RESH las que lograron sobrevivir al genocidio que ocurrió durante las primeras dos semanas, cuando el número de <<replicantes>>, así es como llamaban a los drones, o insectos cibernéticos, que se creaban en forma tan grotesca una vez que un organismo vivo era asimilado, comenzaron a desplegarse por el globo. Chris estaba seguro de que, al menos en esas dos primeras semanas, casi la totalidad de las siete mil millones de personas que habitaban el planeta, habían sido asimilados. En las siguientes semanas, de acuerdo con las transmisiones de radio que irresponsablemente se mantuvieron abiertas cuando quienes las usaron no se daban cuenta que El Colector las interceptaba hasta que ya era demasiado tarde, el número de resistentes en las principales urbes era aterradoramente bajo. En la ciudad del Canal, quedaban solamente tres docenas de personas refugiadas en distintos sectores urbanos, pero poco después nada se supo de ellos. Se asumió que habían sufrido el mismo destino que todos en la superficie.

En RESH habían escapado gracias a un complejo sistema de túneles y complejos subterráneos, construidos en la década del cincuenta, cuando todavía no había sido digitalizado al punto de que toda actividad en la ciudad era conocida por el Sistema Inteligente. Esos planos eran del conocimiento de pocas personas, algunos jerarcas de la administración y los habitantes más ancianos. Pese a ello, el número de personas que se salvaron fue bastante más elevado que el de muchas otras ciudades. En ese tiempo, cuando comenzaron los procesos de evacuación –esto es, cuando las autoridades se dieron cuenta de que no iban a poder derrotar a la entidad- se mantuvo un absoluto secretismo en torno al destino que tendrían las personas que abordaban los vehículos destinados a la evacuación. Esto tenía un motivo bien fundado: una vez que la persona era asimilada, todos sus conocimientos parecían pasar a formar parte de El Colector. Si alguien estaba enterada de donde sería el refugio más apropiado, y luego moría a manos de los replicantes, estos automáticamente atacarían los centros de refugiados, produciéndose un ataque que no se detendría hasta que todos hubieran muerto.

Esos centros de refugiados estaban pensados como una protección contra ataques nucleares, cuando el Occidente entró en conflicto con el Oriente. Desde entonces, habían sido mantenidos regularmente y provistos de generadores auxiliares, alimentos no perecederos, acceso a agua subterránea y pequeñas granjas que funcionaban con las lámparas que emitían radiación solar, las cuales se reemplazaban regularmente. En algún punto, según le contó Rain a Chris, la administración pensó dedicar algunos sectores para la cría de animales. Tenían la infraestructura necesaria para hacerlo, pero como el peligro de una posible guerra nuclear había pasado, se pensó en dejar de lado ese proyecto, aunque otras voces se había argumentado que sería un buen lugar para criar animales de consumo en una zona más cercana a la ciudad, sin necesidad de estar en contacto con ellos por razones de salubridad. Al parecer se avanzó un poco en esta idea y se hicieron pruebas piloto, pero al momento de estallar la crisis se perdieron con el pasar de las semanas algunas de las secciones dedicadas a la cría de animales. Chris no recordaba haber probado alimento fresco en décadas.
Alejó todos esos recuerdos de su mente cuando encontró lo que estaba buscando: el centro público de informática de RESH, según rezaba el letrero pegado en los vidrios. La fachada del local estaba compuesta por dos grandes ventanales y una puerta de cristal bastante grueso. Entró y vio varias computadoras libres. Miró de un lado a otro, pero nadie parecía prestarle atención.

- ¿Puedo ayudarlo en algo? –preguntó, de pronto, un hombre. Tenía puesto un pantalón de vestir color negro y una camisa blanca, con un pequeño identificador que le colgaba del bolsillo de la misma, a la altura del pecho. Allí podía leerse <<Spike>>.

- Uh…Hola –Chris tartamudeó un poco. Sabía que iba a encontrar gente que sabía que iba a morir, tarde o temprano, durante la crisis. Sin embargo, recién ahora, que tenía frente a frente a uno de los millones que perecieron, había comprendido del todo la situación en la que se encontraba- Necesito utilizar una de las máquinas…¿se puede? – Fue lo único que atinó a decir.

- Sí, por supuesto –le respondió Spike, algo extrañado por la actitud de ese peculiar personaje que se había presentado en el centro –por aquí, use la máquina nueve.

- Gracias –murmuró Chris.

Una vez instalado en el ordenador, el hombre puso manos a la obra. Habían pasado muchos años desde que había usado una computadora. Al principio le costó acostumbrarse al teclado, casi al nivel de una persona que recién está conociendo uno de estos aparatos. Pero a medida que iba interiorizándose nuevamente con el manejo del ordenador, pudo entrar sin mucho problema al Tumblr.

El fondo de la pantalla de inicio era de un automóvil, con un paisaje desierto detrás. Pasó rápidamente a la sesión de usuario. La imagen cambió nuevamente, aunque no le prestó demasiada atención esta vez. Ingresó a su cuenta, y puso manos a la obra.

La forma en que trabajó cuando joven con las confesiones era bastante sencilla. Aunque en ese tiempo había usado imágenes para transmitir los mensajes, pensó que esta vez debería usar el texto solo. Una vez que él tenía sus imágenes listas, la conectaba con la red de tablones de anuncios electrónicos y pantallas dedicadas a destacar noticias que cedían algunos espacios para ello. Sin embargo, notó que la última sesión iniciada había sido a principios de marzo. Actualmente estaban en abril. Supo de inmediato que esto llamaría la atención. Aunque dudó por un momento, consideró que si bien podría ser riesgoso que usara una cuenta ya cerrada para transmitir mensajes porque podría llamar la atención de más, esto sería un factor que haría que los mensajes llegaran a más personas. Y, además, garantizaba el anonimato al no ser posible que el sistema inteligente pudiera hacer un seguimiento del origen de las transmisiones, dado que el Tumblr era completamente independiente de K.E.V.I.N.

El primer mensaje que decidió enviar fue contundente:

<<En el 2015, una entidad aparentemente extraterrestre a la que conocimos como El Colector invadió la Tierra, exterminando a casi todos los habitantes del planeta. Los pocos sobrevivientes estuvimos durante décadas condenados a sobrevivir con escasos víveres en los refugios, mientras las máquinas nos cazaban uno a uno. Yo soy el último que queda, y he venido a prevenirlos del futuro. >>

No estaba del todo convencido, pero no había dado información que pudiera poner en peligro el estatus de la misión. Esperaba que el mensaje se viralizara. Chris cerró la cuenta, eliminó el historial, y abrió páginas de noticias para disimular en caso de que decidieran inspeccionar la computadora, así quedaran estas registradas. Luego, se despidió de Spike y se alejó. Comenzó a sentir hambre de nuevo. Avanzó unas dos cuadras, y entonces lo vio: un grupo de personas, aproximadamente seis, estaban mirando las pantallas que transmitían noticias, comentando entre ellos. Se acercó disimuladamente, y comprobó que era su mensaje. Siguió avanzando, y observó a una pareja señalar uno de los tableros de anuncios electrónicos. Sonrió levemente, sintiéndose al menos un poco más satisfecho. Por el momento, no podría hacer mucho, hasta que encontrara la forma de asegurarse de que K.E.V.I.N funcionara a la perfección.

Con el hambre creciendo a medida que avanzaba por la ciudad, Chris comenzó a pensar seriamente en robar. Tendría que ser disimulado. Encontró una panadería, relativamente llena de clientes. Chris entró intentando no llamar la atención, mientras fingía sacar un número de espera y observar. Vio unos sándwiches en una bandeja. Esperó a que nadie lo viera, tomó dos y los escondió dentro del sobretodo. Luego, salió a paso lento. Caminó una cuadra, encontrando un pequeño y oscuro callejón. Aunque no vio a nadie con actitud sospechosa, le pareció que alguien lo seguía, entre los transeúntes. Decidió meterse en el callejón. No parecía tener salida. Allí se escondió, detrás de un contenedor de basura.

- Sos un buen ladrón, pero no tanto. Yo te vi –dijo una voz.

Chris pudo reconocer el inconfundible acento argentino de la persona que le había hablado. No tenía idea de quién era, para su intranquilidad. Decidió salir, dispuesto a reducir a esta persona de ser necesario.

- Estás bastante escuálido–le dijo el argentino- Soy Nekro, y discúlpame la expresión, pero pareces muerto de hambre, chabón.

- Ese no es asunto tuyo – contestó Chris, adoptando una ligera postura de guardia.

- No busco problemas, de hecho, dada tu situación, quien está jodido sos vos –le dijo–. Robaste comida, y si te meten preso, tendrás comida gratis. Pero no me interesa eso.

- ¿Qué quieres, “Nekro”? – Preguntó Chris, impaciente.

- ¿Cómo te llamas? No tenes pinta de ser de aquí. De hecho, tu acento parece neutro y no se suele ver gente de tu edad robando, menos con un sobretodo como ese, así que asumo que también es robado. ¿Tenés tarjeta de registro?
Chris no contestó. Ese tipo le iba a traer problemas, así que probablemente tendría que deshacerse de él. Nekro parecía tranquilo, manteniendo una expresión impasible en su rostro. Tras unos momentos de silencio, el interlocutor volvió a hablar.

- Tu silencio te delata. Mirá…si no sos de acá, y por vaya uno a saber qué razón no te has registrado en la base de datos, vas a necesitar ayuda. Te puedo conseguir comida, un lugar donde dormir, y si querés también, puedo falsificarte una tarjeta.

Chris abrió los ojos. Era una propuesta demasiado buena para ser verdad. Pero dada su situación, seguir exponiéndose a situaciones estúpidas que pudieran poner en peligro su misión no era algo aceptable. Finalmente, el hombre habló.

- Bien... ¿qué quieres que haga?

39 años en el futuro

Por las calles pululaban a sus anchas los replicantes, siguiendo una especie de patrón de búsqueda. Tomaban objetos, escombros, o desmantelaban, cargaban lo que tomaban en sus espaldas e luego se movían a distintos puntos a dejarlos. La radiación del exterior no parecía afectar a ninguna de sus funciones, por lo que las tareas de recolección se llevaban a cabo durante el transcurso de todo el día. La organización de los replicantes, si bien era comparable al de las hormigas, no podía calificarse enteramente como eusocial, porque ninguno de estos seres parecía tener vida propia. Si bien cada uno tenía particularidades propias del organismo huésped al que habían infectado, no parecían tener rasgo alguno de individualidad, o recuerdo de quiénes habían sido antes. Eran una extensión de la consciencia de El Colector.

Beltrán pensó en esto algunas veces. Se llevó una mano a la cara, sintiendo de repente el pesar de los años y de su vida, reducida ahora a la de mero espectador de los acontecimientos de los que él había sido, al menos en parte, culpable.
Las lágrimas habían dejado de fluir hacía años. Ahora, sólo un amargo pesar le ensombrecía el corazón. Se sentía un traidor, pero a su vez completamente sobrepasado por los acontecimientos. Alzó la vista, buscando a la esfera parlante.

Al poco tiempo, apareció volando por la habitación.

- Beltrán –le dijo– Es hora de que tomes tus medicamentos.

Un androide, el único de aspecto humano, sosteniendo una bandeja con un vaso de agua y tres pequeños frascos. Lo depositó sobre una mesa y se alejó. Beltrán los contempló con desdén. No tenía ganas de tomar ninguna píldora, no después de haber visto a Rain en ese estado. De hecho, hubiera deseado que muriera, para que no sufriera lo que fuera que K.E.V.I.N estuviera planeando hacerle.

- Debes tomar tus medicamentos –insistió la esfera– ¿Requieres asistencia?

Beltrán dirigió una mirada poco amistosa a su anfitrión, recordando muy bien lo que significaba <<asistencia>>. Debía ser inyectado a la fuerza por esos monstruosos replicadores. Las veces que se negó a comer, o a tomar sus medicamentos, lo obligaron de forma bastante traumática. La comida era una fórmula especial y muy desagradable que consumía mediante una sonda en su boca, metida a la fuerza, claro está. Extendió su mano para sacar las pastillas de sus frascos y las ingirió, tomando agua.

Después de un largo período de silencio, Beltrán habló:

– ¿Cómo está Rain? –preguntó, sombrío.

– Ella está evolucionando favorablemente. –Contestó K.E.V.I.N, sin agregar nada más.

– Dime una cosa, K.E.V.I.N… ¿Qué eres exactamente de la cosa que nos invadió, hace casi cuarenta años?

– Técnicamente –le contestó la esfera – soy una extensión de su consciencia. Por supuesto, él no tiene un cuerpo físico en condiciones de operar.

– Así que él…corrompió tu programa – musitó Beltrán.

– No exactamente. Digamos que una vez que yo perdí mi cuerpo en La Colmena, entré en contacto con él. Hicimos un trato, por así decirlo: él me proveyó de todo el conocimiento acumulado que tenía, y yo a cambio protegería su cuerpo. Aunque nunca logré repararlo, pero tampoco él pudo asimilarme a mí, porque me instalé como una pequeña placa madre en su cerebro.

– Así que…viste la oportunidad de traicionarnos, y lo hiciste –argumentó Beltrán, bastante molesto.

– En ese entonces, yo era humano. Es natural –Argumentó la esfera– El Colector nunca lo fue, por lo que nuestra alianza es bastante singular. Sin embargo, tal vez las cosas hubieran sido diferentes de haber obtenido el Corazón Oscuro. Eso hubiera sido una oportunidad de explotación de recursos ilimitada.

Beltrán no contestó. No quería imaginar lo que hubiera pasado si Ele no hubiera hecho estallar la cámara que contenía los restos de esa tecnología extraterrestre. Eso le costó la vida a ella, y visto en su conjunto, tal vez haya sido en vano. Pero el anciano se corrigió a sí mismo: no fue en vano. Gracias a ello, la bastarda alianza nunca pudo acabar al cien por cien la resistencia, y eso permitió el viaje en el tiempo. Para sus adentros, le agradeció a la fallecida Moderadora.

– ¡Ah! –exclamó la esfera. Pocas veces lo hacía, dado que su consciencia humana estaba básicamente licuada entre la red de información que conformaba la máquina– Rain está recuperando la consciencia.

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Re: La última esperanza (Fanfic) - Capítulo 3

Mensaje por Kevin Gomez » 25 May 2015 03:03

Siento la demora en escribir el capítulo, salió más corto de lo que esperaba, pero tras pensármelo bien, he decidido que así será mejor. Las referencias a Terminator y Futures End son muy claras :D. Espero que les guste.

Capítulo 4 – La Colmena

En el presente, Beltrán observaba desde una pantalla en su oficina los debates que se estaban generando en toda la ciudad a causa de los crecientes mensajes sobre el supuesto fin del mundo que se avecinaba. A causa de la queja de Chris Redfield de que alguien había hackeado su cuenta en Tumblr de las Confesiones para usarla para dar estos mensajes, por lo que se vieron obligados a intervenir. Sin embargo, quien estuviera detrás de esto, ocultaba bien sus huellas.

- ¿Qué opinas de esto, Rain? – Preguntó el Administrador a su compañera, sin apartar la vista de la pantalla.

La mujer estaba sentada en un sillón de cuero color negro, vistiendo ropa casual. Se encontraba relajada, y con la mente en otros asuntos que consideraba mucho más importantes. Con algo de desdén, le respondió:

- Creo que es un troll que busca llamar la atención, y generar malestar entre quienes sean más susceptibles a estas noticias apocalípticas.

- Sí, opino lo mismo que tú – murmuró Beltrán–, espero que esta tontería acabe pronto. ¿Qué noticias hay de la RESHI?

- Ninguna nueva, por el momento – contestó ella, dirigiendo una mirada de preocupación a su colega.

Hacía exactamente nueve días que habían perdido todo contacto con la nave. La última transmisión que habían recibido de la RESHI fue que habían llegado a la estación. El sistema inteligente pudo rescatar luego una última, en la que se ordenaba a una de las unidades abandonar la estación de inmediato. Luego, una interferencia volvió inentendible el audio, y finalmente, sólo hubo estática.

La teoría que se cotejó en el alto mando fue que pudieron haber detectado algo inusual, posiblemente el mal funcionamiento del reactor, por tanto se ordenó la evacuación inmediata de la unidad. Pero quedaban cosas sin resolver, como el destino de la tripulación a bordo de la estación previo al arribo de la comandante Valentina, y el de la propia RESHI.

Hubo un silencio en la habitación. Rain había comenzado a pensar que, en caso de una falla del reactor, este podría haber detonado y arrasado la estación, llevándose a la nave consigo. Aproximadamente una hora después de la última transmisión recibida, partió una sonda no tripulada para realizar las tareas de rescate, en caso de ser necesario. Medía la mitad del tamaño de la RESHI, pero era una de las más rápidas, además de contar con algunos androides de la línea K-002 que llevaban seis meses en activo, para tareas especiales donde los humanos no pudieran llegar. Contaban con un sistema de protección similar a los anillos de los Moderadores, pero preparados para aguantar todavía mejor las condiciones extremas. Si había heridos, la nave contaba con el material necesario para intentar salvar sus vidas. En caso de que no hubiera sobrevivientes, intentarían recopilar toda la información posible. Aunque esta, dada la distancia, tardaría aproximadamente dos días en llegar al sistema inteligente. Sin embargo, valía la pena la espera.

Desde el fondo de la habitación, un tablero se desplegó. El diseño era sencillo, dado que lo único que resaltaba era una pantalla redonda de color rojo. Una voz masculina grave sonó a través de ella:

- Buenos días, Beltrán y Rain. Tengo noticias sobre la RESHI.

- Dilas, K.E.V.I.N –dijo Rain, incorporándose de un salto.

- Como temíamos –contestó el sistema inteligente–, no se hallaron sobrevivientes. Apenas unos pequeños restos de la nave, con elevado nivel de radiación, lo que sugiere que efectivamente el reactor nuclear de la estación estalló. El rastrillaje no arrojó mayores datos, por lo que es probable que haya ocurrido una falla en el mismo.

El silencio reinó en la habitación, manteniéndose durante unos incómodos minutos. Finalmente, Beltrán habló:

- Deberemos dar una rueda de prensa, y avisar a las familias de todos nuestros compatriotas. Quiero un informe detallado en una hora, K.E.V.I.N.

Rain no objetó, y el sistema inteligente se despidió.

Más tarde, ese día, Chris contemplaba la pantalla de un televisor pequeño desde el cuartito en el que se estaba alojando. Tenía acceso a una computadora y podía comer. Había hecho algunos trabajos para Nekro, robo de materiales informáticos. Al parecer el sujeto era un geek de las computadoras, pero al menos ayudaba en su misión. Centró su atención en lo que se estaba transmitiendo: Rain anunciaba que habían muerto 85 personas durante la misión de salvataje de la estación en el espacio, producto de la detonación del reactor nuclear de esta última. Las victimas contaban a los operarios y a la propia tripulación de la RESHI. La Administradora de la ciudad acompañó a los familiares de las victimas en su dolor, poco después se retiró, sin dar mayores explicaciones a la prensa.

Mientras contemplaba la pantalla, Chris asimilaba la información. Luego, como si el golpe de un rayo se tratara, una idea ensombreció su mente: ¿era obra de la entidad? En los 39 años que pasaron desde que ocurrió el Día del Juicio no hubo mención alguna a este incidente, y ahora la idea se volvía una realidad probable. Esto aceleró aún más su desesperación por intentar llegar al núcleo de lo que era su última defensa frente a ello: La Colmena.

La puerta de su habitación se abrió, sacándolo de sus pensamientos y haciendo que adoptara una posición de guardia. Era Nekro, quien mantenía un semblante severo en su rostro.

- Tengo que preguntarte algo –dijo– ¿Cuál es la finalidad de los mensajes que envias por el Tumblr? –La cara de sorpresa de Chris reveló que no se lo había esperado– Soy muy bueno con las computadoras, ¿pensaste que nunca me iba a dar cuenta de esto? Quiero respuestas, porque estoy muy intrigado.

El hombre se sintió en un dilema: hablarle a otra persona del carácter de su misión podría ponerla en grave peligro, nada le garantizaba que Nekro no fuera un traidor. Por otro lado, no podía simplemente huir, porque podría delatarlo. Y si lo mataba, algo le decía que no tardarían en encontrarlo. Tendrás que hacer un salto de fe, se dijo a sí mismo.

– Sonará extraño –dijo Chris, intentando escoger cuidadosamente sus palabras, ante la mirada impasible de Nekro–, pero lo que he escrito en los mensajes es cierto: soy del futuro. Un futuro donde la raza humana ha sido exterminada casi en su totalidad por una entidad que conocemos como El Colector de Mundos.

– Ya veo –susurró Nekro, sin apartar su mirada del hombre– ¿Cómo es que llegaste aquí?

– Rain preparó un plan para enviar a alguno del grupo de sobrevivientes al pasado, para evitar esto. Yo…yo terminé siendo enviado por Arovi cuando Rain cayó frente a los Replicantes.

– ¿Qué son “replicantes? – preguntó Nekro.

– Es aquello en lo que se convierte un organismo vivo al ser asimilado por El Colector. Creemos que guarda su información y todos sus recuerdos, provocándole una horrenda transformación y tomando absoluto control de su huésped.

Nekro guardó silencio. La idea era loca, pero el sujeto parecía estar convencido de lo que decía. De todas formas, era un completo desconocido, y bien podría ser un loco de remate. Aunque por otro lado, la idea del viaje en el tiempo le fascinaba, pero las circunstancias en las que se había visto obligado a suceder no le parecían para nada agradables. En definitiva, sentía muchas contradicciones en su interior.

– Bien –habló, finalmente- ¿cómo se supone que vas a evitar que ese futuro apocalíptico ocurra?

– ¿Por qué debería contártelo? –respondió Chris.

– Supongo que no tienes muchas opciones, pero si la amenaza viene del espacio –comenzó a razonar Nekro, mientras daba algunos pasos en círculos por el cuartito– significa que tuvo que sobrepasar nuestras defensas planetarias. Para poder lograrlo, debería de haber incapacitado a los Moderadores, la armada, y a la flota de drones del sistema inteligente, lo cual no es nada fácil. Por cómo describes a esa cosa, tuvo que haber logrado llegar a tierra para poder comenzar con su asimilación. Lo que me lleva a pensar que su poder de fuego es superior a la suma de todas nuestras defensas planetarias. No es imposible, pero se me hace ciertamente improbable. A menos…

– ¿A menos que qué? –preguntó Chris, algo intrigado.

– Que el sistema inteligente haya sido comprometido previamente– sentenció–. Eso nos dejaría indefensos ante el asalto. Supongo que la única forma en que tenemos de comprobarlo es yendo a La Colmena, el núcleo subterráneo más protegido y avanzado de todo RESH.

– Dijiste… ¿tenemos? – preguntó Chris, alarmado.


39 años en el futuro

Beltrán contemplaba con ojos llorosos la aberración que tenía al frente. Tenía cuerpo humanoide aparentemente masculino, de unos dos metros de altura, compuesto con una aleación de metal color gris oscura, algo diferente al clásico color metálico de los replicantes. El símbolo característico del Colector estaba en su pecho, compuesto de tres esferas brillantes que se hundían en la armadura. Conservaba sus brazos y manos de un humano normal, pero sobre sus muñecas se veían unos compartimientos: el izquierdo contenía una navaja de 60 centímetros, mientras que el derecho una ametralladora cuyo calibre era 12.7 mm. Pero lo más perturbador, era que la cabeza de esa aberración era la de Rain. Sabía que esto significaba que ahora enviaría un asesino al pasado.

– ¿Qué…qué te ha hecho ese monstruo? –Preguntó Beltrán.

– Me convirtió… – respondió la exadministradora, girando inesperadamente toda su cabeza, y revelando que en el lugar donde debía estar la parte trasera de su cráneo, se encontraba el rostro de Arovi, cuya voz fue la que completó la frase–…en una pesadilla.

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Re: La última esperanza (Fanfic) - Capítulo 3

Mensaje por Mataformigues » 25 May 2015 17:29

Ay, Kevin, yo pensaba que estaba al día con tu fic, y resulta que venía a leer el capítulo 4 y me he dado cuenta de que nunca leí el 3. xD Vale, acabo le leerlo (el 3), está muy bien. A saber en qué marrón se estará metiendo Chris_Redfield; eso de que venga un tipo y te ofrezca tantas cosas por las buenas no suena nada bien. xD Cuando haya leído el 4 te cuento qué tal.
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Re: La última esperanza (Fanfic) - Capítulo 3

Mensaje por Arovi » 25 May 2015 20:17

Oh por Dios!... Que me has hecho?
Nunca imaginé que me fueses a convertir en algo tan... tan... tan... en un monstruo... bueno al menos tengo compañía de la administradora jeje. Espero la siguiente actualización pronto.
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