Zootopia: Original Sin (+18)

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AlexKemp
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Zootopia: Original Sin (+18)

Mensaje por AlexKemp » 02 Mar 2016 09:32

Si, bueno, se que suelo empezar fics y nunca terminarlos (en el foro ¬¬); no obstante, la historia sera mucho mas corta asi que confio en terminarla rapidamente (en este año?)

Pelicula: Zootopia.
Pareja: Judy x Nick
Genero: Romance- Misterio
Sinopsis: Judy y Nick estan enamorados, pero aun con todas las libertades de Zootopia, las parejas interraciales aun no son bien vistas. Nuevamente Hopps tendrá que ser la primera en poner el ejemplo. No obstante, la pareja tendrá más problemas. Un nuevo virus se esparce por la ciudad. La única esperanza radica en la informacion que Bellwether esconde de una raza extinta: los humanos.

Antes de empezar:
He de decir que el fic se toma algunas licencias ya que, hay datos que desconozco o no se han confirmado, así que prefiero usarlo a la conveniencia del Fic, como la edad de los personajes, familiares, etc.
El fic, como casi todos mis fics, tendrá escenas eróticas. Cualquiera en contra de esto, favor de abstenerse de leer y/o comentar; así mismo, puede (o no) incluir escenas sangrientas. Lo cierto es que si bien tengo esbozado el argumento del fic, no he diseñado del todo la historia.
La historia toma lugar tras un año después del arresto de la vicealcaldesa. Es lo único importante que necesitan saber. Disfruten el fic.



Oculto:
1- Tabú


Miró por la ventana mientras dejaba su celular en la mesa; la ciudad pasaba por esa transición entre el día y la noche, donde los animales diurnos se retiraban a sus hogares y los nocturnos aun no despertaban; esto dejaba la ciudad en un estado momentáneo de sopor conocido como "la transición". La transición solamente se suscitaba en el cambio del día a la noche, pues en el cambio de la noche al día, los animales diurnos empezaban a circular en distintos horarios, con una cantidad paulatina de ciudadanos. No, la transición solamente ocurría por la tarde pues todos los animales nocturnos tenían un horario estricto y bien definido. La puesta del sol se asomaba entre los edificios, y Judy Hopps la observaba con una media sonrisa en el rostro.
Había logrado su sueño, estaba cambiando la sociedad, un conejo a la vez; aun así, nadie ponía en dudas que Judy había sido el parteaguas que había roto con ciertos esquemas y prejuicios que separaban a la sociedad. No todos los prejuicios, ella misma aún conservaba algunos, como los nudistas, pero no estaba segura de cuales "prejuicios" y tabúes eran correctos y cuáles no, lo cual, siendo una figura pública, le llegaba a acarrear uno que otro disgusto. Podía recordar, por ejemplo, la forma atroz en la que había manejado hacia un año el asunto de los Depredadores. Siendo ella una Presa, había sido bastante insensible y la causante de la simpatía por la vicealcaldesa, posterior alcaldesa, posterior convicta; en todo el asunto, no habían resultados muertos, lo cual era un alivio siempre que se ponía a pensar al respecto de lo mal que había manejado todo el asunto. Aun así, gracias a Nick, había logrado terminar con la pesadilla y romper los esquemas de la sociedad. No obstante, había algo que no la dejaba tranquila respecto al caso de "los aulladores". Un presentimiento, una especie de incomodidad que no la dejaba dormir cada vez que la asaltaba. Y hoy era uno de esos días.
Volteó a ver el expediente sobre su única mesa, y soltó un suspiro. Con la cura encontrada y la alcaldesa en prisión, la red de "anti depredadores" se había desmantelado. Pero los cabos sueltos habían quedado en segundo plano, cuando estaban seguros de haber terminado el rompecabezas. Judy se preguntaba constantemente si el rompecabezas realmente estaba resuelto, si comprender lo sucedido realmente no servía de nada cuando el peligro ya había pasado. Se preguntaba si el peligro ya había pasado.
Alguien golpeo en la puerta, con impaciencia. Judy se giró rápidamente y en un par de pasos se encontró abriendo la puerta. Frente a ella, Nick apareció con una gran sonrisa.

-Hola, Hopps- saludó Nick. En su mano izquierda sostenía la caja de una pizza- ¿Te importaría si entro? Esta cosa esta caliente...
-Claro, pasa- asintió Judy sonriendo. Ver a Nick siempre le sacaba una sonrisa, haciéndola olvidar sus problemas.

Nick entro, y dejo la caja en la diminuta mesa. Observando alrededor, se sentó con delicadeza en la cama y cruzo sus piernas.

-Deberías cambiar de apartamento- comentó Nick-. Llevas más de un año en zootopia, y este lugar es deprimente.
-Bueno, mi sueldo es deprimente- declaró Judy cerrando la puerta.
-Lo sé- rio Nick abriendo la caja de pizza-. Te fuiste muy rápido, pensé que olvidaste que hoy era jueves...

Judy vivía cerca de la estación de policía, donde también quedaba cerca una pizzería. Poco después de empezar a trabajar como pareja, descubrieron que los jueves había oferta en las pizzas, así que tomaron la costumbre de cenar juntos. De hecho, cenaban juntos la mayor parte de la semana: lunes con ofertas en ensalada, martes ofertas en pasteles, miércoles ofertas en bonicos, jueves ofertas en pizza, sábado ofertas en galletas integrales. Viernes y domingo se resignaban a preparar sus propios alimentos; puestos que ambos vivían solos, y ambos ponían todo su empeño en el trabajo, la idea de llegar a casa a cocinar era poco atractiva. Por supuesto, los gastos por comprar esa comida preparada eran considerables, aun con las ofertas. Pero ninguno de los dos cambiaria esas reuniones, por eso el comentario de Nick era ridículo en más de un sentido.

-Sí, claro, no sé dónde tengo la cabeza- dijo Judy sonriendo. Se asomó a ver la pizza y tomar su trozo-. Espera... ¿Solo un tercio de zanahoria?
-Vamos, Hopps. Ambos sabemos que solo te comes un tercio de la pizza- replicó Nick tomando un trozo-. Es ridículo que pida la mitad de zanahoria.
-Supongo que está bien... siempre que solo pague un tercio de la pizza- replicó Judy sonriendo.
-¡Hey! Eso no es parte...
-Tampoco me des solo un tercio de pizza- replicó Judy-. Todo lo que no me como, lo desayuno, para tu información.
-Mmm...- Nick soltó un suspiro- ¿Sabes qué? Yo invito la pizza. Come tranquila.
-Todo un detalle, Nick- rio Judy dando una mordida a su pizza.
-La mejor compañera lo vale- comentó Nick mirando por la ventana.

En esa ocasión, Judy pudo percibir un aire nervioso, impaciente en su compañero. Evitaba el contacto visual con ella, comía con desgano y además mantenía sus orejas levantadas, como en estado de alerta. Judy lo estudio en silencio, sin decir nada, por cerca de cinco minutos.

-¿Pasa algo Nick?- preguntó ella tomando otro trozo de pizza.
-Hoy me topé con el señor Nutriales, Hopps- dijo su compañero mirándola de reojo.
-¿Nutriales, cuando?- preguntó ella con curiosidad. Había pasado ya un año desde que resolviera el caso, y varios de los nombres de los involucrados apenas si le sonaban, pero Nutriales lo conservaba demasiado fresco en su memoria; su primer caso, y la cara de agradecimiento de la señora Nutriales eran pensamientos recurrentes para Judy.
-En la pizzería, hace poco- dijo Nick agachando la mirada-. No había pensado en él hace mucho tiempo...

Las palabras flotaron en el aire. Judy sabía perfectamente que Nick era un zorro listo; como compañeros, Nick era el cerebro del equipo, mientras que ella era la más rápida y mejor combatiente. Aun así, Judy entraba en pánico constantemente, y Nick podía ser mucho más fuerte que ella, lo que la dejaba en una mala posición en algunos casos. Esto sucedía escasamente, no obstante. Otra cosa que diferenciaba a Nick y Judy era que ella le gustaba indagar, conocer todo hasta sus últimas consecuencias, mientras que Nick era un poco más chapucero; según su experiencia, podía ser que Nick no hubiera vuelto a pensar en el caso desde que hubieran terminado con él.

-No había pensado en el caso en mucho tiempo- admitió el zorro recostándose en la cama y mirando el techo-. Pero ver a Nutriales...
-¿Lo viste bien?
-Sí, él está perfecto- respondió Nick sacando de su preocupación a Judy-. Siempre ha estado bien...
-¿A qué te refieres?
-Bogo nos hizo guardar los datos de la investigación, para proteger a las víctimas- explicó Nick-. Cuando la alcaldesa fue presa, y los depredadores tratados con la cura, prefirieron ocultar los detalles de la investigación, como un caso clasificado de nivel 2...
-No sabía que era de nivel 2...- admitió Judy volteando a ver el expediente sobre su mesa. Estaba debajo de la caja de Pizza, pero un trozo de carpeta sobresalía; era probable que Nick no lo hubiera visto. Ellos no tenían autorización de nivel 2...
-Normalmente nada de esto me importaría, Hopps- dijo levantándose para quedar sentado en la cama-. Pero Nutriales me hizo recordar, después de tanto tiempo... hay cosas que no termino de comprender.
-Yo... yo también siento como si el caso no estuviera completo- dijo Judy con convicción.

Al principio expreso su inquietud con su compañero, pero él desestimo reiteradamente su preocupación; tras unas semanas sin obtener una respuesta diferente, opto por guardarse sus sospechas para sí misma, leyendo en ocasiones el expediente, el cual guardaba celosamente en su apartamento. Si aún no se daban cuenta que ella lo tenía, significaba que debía de haber pasado más de diez meses sin que nadie revisara el archivo. Al menos no cuidadosamente.

-¿Sabes lo que me molesta?- preguntó Nick-. Nunca supimos porque Nutriales iba a ese... ese Yoga Nudista...

Recordar el lugar hizo sonrojar a Judy. Nick esbozo una sonrisa.

-Lo digo en serio- prosiguió Nick-. Su esposa no sabía, y sigue sin saberlo. Tampoco entiendo porque escoger a Nutriales como objetivo, en un auto en movimiento; si, ser un objetivo es una cosa, aleatoria, comprensible. Pero la dificultad extra en el trabajo de infección, así como el momento específico... es irrazonable.
-Ciertamente- reflexiono Judy- ¿Sabes otra cosa que me intriga? Porque el alcalde se enteró primero de todo el asunto. El secuestro de las victimas infectadas fue una contención peligrosa e ilegal, mal llevada a cabo por el alcalde, pero no entiendo porque el alcalde fue el primero en enterarse si no fue el responsable.
-Bien pensado- dijo Nick sonriendo-. También lo he pensado, y al principio me decía "simple casualidad". Pero...
-Pero deseas confirmarlo.
-Creo que le damos muchas vueltas al asunto- dijo Nick poniéndose de pie-. Pero admito que dejar cabos sueltos no ha sido correcto... Tal vez deberíamos empezar a cerrar esos cabos.
-¿En serio?- exclamó Judy emocionada. Lo cierto es que Nick siempre se había negado a seguirle la corriente, y ahora tenerlo nuevamente a su lado era... emocionante.

Nick la miró y sonrió.

-Claro que si- Nick adopto una mirada perdida-. Escarbar en el pasado será incomodo e incluso perjudicial para algunos, así que intentemos ser... discretos. Lo digo en serio, Hopps.
-Claro...- la forma de ser de Judy, directa y veloz, en ocasiones había resultado en daños colaterales. Eso, durante una investigación, era aceptable; pero un reclamo del señor Nutriales o del Alcalde, por una investigación cerrada, podrían costarles la placa, así que era mejor ser prudentes.
-Me iré...- dijo Nick estirándose-. Quisiera dormir temprano y...

La frase fue interrumpida por un relámpago, y pocos segundos una lluvia bastante fuerte se desato. Judy miro por la ventana y después volteó con su compañero sonriendo.

-Creo que no dormirás temprano- dijo la chica con burla.
-En ocasiones eres bastante irritante- replicó Nick de mal humor.
-Mmm...- Judy volteó a ver a su cama-. Creo que tiene suficiente tamaño...

Nick volteó a ver a Judy y se sonrojo, desviando la mirada.

-No creo que sea correcto, Judy.

Normalmente Nick se refería a ella como "Hopps"; pero cada vez que estaba nervioso, o lo habían tomado con la guardia baja, la llamaba simplemente "Judy". En esta ocasión, bien podía ser un poco de ambas.

-Vamos, Nick- dijo ella señalando la cama-. Recuéstate un rato, cuando se calme la lluvia, te acompaño a tu casa.
-No necesito acompañantes.
-No, pero yo tengo patrulla- replicó Judy claramente complacida con su victoria.

Nick alzó su dedo, dispuesto a rebatir el argumento; pero se dio cuenta que en realidad, Judy había ganado. En las parejas policiales, siempre había un "superior", el cual era asignado con la mayor parte de los recursos que pudieran necesitar; Judy, era ese superior. Además, Judy había sido la mejor de su clase, mientras que Nick apenas había logrado graduarse. Experiencia y conocimiento la respaldaban, lo cual le valían sus privilegios.

-Tan pronto y la lluvia termine, despiértame- pidió Nick quitándose el cinturón y recostándose en la cama.
-Claro, Nick- respondió con tranquilidad.
-Y Hopps...
-¿Si?
-Sé que puedo ser irresistible, pero controla tus bajos instintos- dijo Nick sonriendo-. No me gustaría despertar contigo sobre mí...
-Hare lo posible, pero no prometo nada- replicó Judy cruzando los dedos.
-Vi eso...
-No sé de qué hablas- dijo Judy ofendida.

Nick soltó una carcajada y se recostó, tapándose con la sabana. Judy lo observó en silencio unos segundos, antes de cerrar la caja de la pizza; discretamente, saco el expediente de debajo de la caja y lo coloco en silencio bajo la cama. Al hacer esto, una foto cayó del expediente. Judy la recogió, observándola detenidamente; en la foto se podía observar al señor Nutriales.

* * * * *

La lluvia nunca se detuvo, en su lugar se intensifico, haciendo temblar constantemente los cristales de la pequeña y única ventana de Judy Hopps. Así, la idea de despertar a Nick se hizo ridícula; la oferta de ofrecer su cama se hizo torpe. No obstante, ella por su pequeño tamaño, le era más fácil dormir en una silla. Apago su laptop, puso alarma en su celular y se acomodó en una silla con un cojín y una cobija. En silencio, observo el rostro de Nick, que dormía apaciblemente.
Nick, su compañero, su amigo. Su amor imposible. Puede que Judy hubiera quebrado los esquemas y estereotipos, pero carecía de fuerza, y valentía, para romper tabúes. Los señores Nutriales, sus padres, los padres de Nick, el alcalde, Míster Big, y resumiendo cualquier animal que conocía se había apegado a una simple y sencilla regla: haz pareja con alguien de tu especie.
No sabía si existía constancia de parejas interraciales, aunque lo cierto es que nunca había buscado información al respecto. Tampoco lo haría. Lo que ella sentía era incorrecto, era estúpido y unilateral. Seguramente era la única loca con esos pensamientos, y esos sentimientos los guardaba en lo más profundo de su corazón, esperando que desaparecieran algún día. Pero día a día, verlo sonreír, escuchar sus bromas, verlo trabajar con tanta dedicación, valentía y fortaleza, hacía que en realidad se enamorara un poco más de él. Y eso dolía.
Las bromas sexuales habían surgido esporádicamente, pero ella les había dado pie; era su forma de declarar sus verdaderos sentimientos sin que Nick les diera importancia. No esperaba otra cosa, pues la sola idea era increíblemente escandalosa, más escandalosa que andar desnudo. Más escandalosa que un conejo policía.
No pudo evitarlo y saco su celular; desactivo la lámpara y tomo una foto, en modo nocturno. El rostro de Nick apareció, apacible y sereno. Dormido. Renombro la foto y la coloco en su carpeta protegida, poniendo su contraseña. Ahí, varias otras fotos de Nick aparecían; vio una del primer día que lo conoció, hace poco más de un año, y otra de cuando se graduó de policía. En casi todas ellas aparecía sonriendo a la cámara, aunque había algunas en las cuales se le notaba distraído; fotos que había tomado de forma discreta, sin conocimiento de Nick. Se podría decir que, de cierta forma, era toda una stalker; aunque ella como buena ciudadana, procuraba no violar leyes. O violarlas mínimamente.

-Eres bastante guapo...- dijo ella volteando a ver a Nick.

El zorro continuaba dormido plácidamente. Era bastante irónico que, de todos los animales, se sintiera atraída a un zorro. Los zorros también eran los animales a los que más temía. Se puso de pie y acaricio delicadamente el rostro de Nick, quien no pareció notarlo en lo más mínimo. Tomo una nueva foto.
Retiro la sabana con delicadeza, hasta la cintura del zorro. Tomo otra foto. Nick obviamente había pasado a su propia casa a cambiarse, antes de pasar por la pizza, pues llevaba una camisa veraniega y un pantalón negro a juego (aunque en opinión de Judy, Nick era terrible en la moda). En una silla cercana reposaba el cinturón de Nick. Acaricio un brazo, preparándose para regresar a su silla a toda velocidad si Nick despertaba, pero el zorro apenas si ladeo la cabeza. Empezó a roncar, y eso le causo una pequeña risa. Se colocó a un lado de Nick, agachada al lado de la cabecera de la cama, y tomo una selfie. Al ver, se notaba que Nick estaba demasiado separado... y dormido. Aun así, le gusto la foto. Las fotos eran su pequeña fantasía, la única debilidad que se permitía.
Un relámpago resonó en el cielo. Nick se sentó de golpe, mirando alrededor. Judy escondió su celular en su espalda. El zorro volteó a verla, bostezo y se tallo los ojos.

-¿Qué hora es?
-Es... bastante tarde, Nick- respondió ella, que estaba demasiado nerviosa para sacar el celular. Nick podría ver las fotos.
-Debo... debo irme a casa- dijo bostezando.
-Está lloviendo, Nick- replicó ella señalando la ventana con una oreja-. No creo que deje de llover ni de mañana.
-No quiero incomodar- comentó Nick poniéndose de pie-. Gracias, Judy...

Judy observo al zorro ponerse de pie y tomar su cinturón. Ella se armó de valor, pero no pudo evitar agachar la mirada.

-¿No será que estas incomodo?- inquirió Judy con tristeza. Nick volteó a verla, aún demasiado adormilado.
-¿Que si estoy incomodo? Si. No puedo quitarle su cama a una dama- comentó sonriendo.
-No te preocupes, Nick- replicó ella mirándolo con malicia-. Podemos compartir cama...

"Compartir cama" era una expresión de pueblo para referirse a una pareja que tenía relaciones. Aunque la expresión no era utilizada comúnmente en la ciudad, era conocida por sus habitantes, quienes la usaban en doble sentido y a forma de burla ante animales que "parecían de pueblo"; Nick soltó una carcajada.

-Bien, la oferta es tentadora...-admitió el zorro.
-¿Que tan tentadora?- preguntó Judy. La chica colocó su mano sobre el pecho de Nick, empujándolo suavemente hasta que este quedo totalmente sentado. El sopor de Nick se esfumo, sustituido por un nerviosismo notable. Aun en la media oscuridad de la habitación, pudo ver esto con claridad.
-Eh... Judy...- Nick soltó una risa, nervioso-. Creo que debería irme...

Judy retiro su mano y su rostro reflejo preocupación y vergüenza.

-Lo siento- exclamó ella agachando la cabeza-. No quise ser...
-No. No importa.

Dijo Nick poniéndose de pie. Se dirigió a la puerta y tomo el pomo de la misma, pero una pequeña mano lo tomó de la camisa.

-Quédate, por favor- pidió Judy-. No quiero que te mojes... podrías enfermarte.
-Me he enfrentado a peores tormentas- respondió Nick sonriendo.

Pero no había sonrisa en la cara de Judy. Solo culpa y preocupación.

-Yo... supongo que puedo quedarme- dijo Nick rascándose la cabeza-. Mañana tenemos el día y...
-Bien- asintió Judy aliviada.
-Pero, con una condición- replicó Nick con severidad.
-¿Si?- inquirió ella preocupada.
-Compartamos cama.

Ambos soltaron una carcajada.

* * * * *

La primera sorpresa fue que el comentario de Nick no fuera un chiste. La segunda sorpresa fue que en toda la noche, no "sucedió nada". En otra ocasión, solo una vez, Nick y Judy habían dormido juntos; en aquella ocasión, durante una investigación, habían quedado atrapados en una angosta alacena. Para conservar calor, ambos habían permanecido acostados, abrazados. Fue su primer gran humillación, al ser rescatados por un par de novatos que llegaron a la escena el día siguiente; aunque prefería tragarse esa humillación que haber permanecido encerrada un tiempo indefinido. Las circunstancias, y el clima, no fueron los perfectos para que "sucediera algo"; de hecho, ella había mantenido el conocimiento a duras penas, pero definitivamente el abrazo no había pasado como algo “romántico”.
En esta ocasión Nick no la abrazo, sino que se recostó de lado, mirando a la pared; ella se acostó al lado de él. Nerviosa, emocionada y alegre, se mantuvo despierta, escuchando la respiración acompasada de su compañero.

-Nick…
-¿Si?- preguntó el zorro con tono somnoliento.
-¿Tu… tienes novia?

El zorro se giró brevemente para verla, como si comprobara que ella realmente había hecho esa pregunta y no era producto de su imaginación. Ella sonrió nerviosa y se sonrojo. Judy tenía veintiún años, mientras que Nick tenía veintisiete; la diferencia de edad no siempre era cómoda, sobre todo cuando algún tema salía a flote entre ambos.

-Mi vida no ha sido fácil, Judy- comentó el zorro con tranquilidad-. Deje de confiar en los demás, me prometí que no me iban a herir nunca más, y para ello… me distancie de los animales: zorros o no. Dado el caso, si no confías en nadie, no puedes tener una relación…
-Pero… has cambiado- replicó ella.
-Bueno, no he conocido a la zorrita adecuada- rio el macho con simpleza. Se volvió a girar hacia la pared.
-Tal vez… no se trate de una zorra- dijo ella nerviosa.
-Tal vez…- susurró Nick-. Solo espero que no termine con una perezosa… jajá…

Si Nick entendió la indirecta y prefirió ignorarla, o el sueño le impidió comprender, no quedo del todo claro para Judy, quien permaneció en silencio. Se recostó de lado, y permaneció largo rato pensando al respecto, mirando su celular, antes de caer dormida.

* * * * *

Nick estaba enamorado de Judy, era algo que no podía negarse así mismo, pero era demasiado cobarde para admitirlo. No solo admitirlo con Judy, sino consigo mismo. Cada vez que un pensamiento surgía, que una situación se presentaba, el simplemente la rechazaba, la arruinaba, se alejaba con cualquier pretexto. Lo que fuera con tal de no tener que admitir la verdad: amaba a un conejo.
¡Un conejo!
Nick siempre se había considerado un animal de mente abierta, sagaz y atrevido, pero la sola idea era ridícula. Pero verla sonreír, verla trabajar, su figura, su sonrisa, su voz… todo en ella le parecía tan… tan perfecto. Lo embelesaba en pensamientos ilógicos donde juntos se abrazaban, juntos dormían, juntos paseaban; todo era ridículo, estúpido. Eran de especies diferentes, de familias diferentes (lepóridos y canidos) y lo más importante, de orden diferente: depredador y presa. La sola idea era tan ridícula que le daba miedo ser señalado por la sociedad; no solo perdería a su única amiga, sino que sería un paria en la propia policía. Tras haber dejado su “vida fácil” atrás, la idea de perder todo por lo que había luchado, lo lejos que había llegado, le resultaba horrorosamente terrible.
Podría vivir con el rechazo, de hecho, su vida sería más fácil de comprobar que Judy no lo quería… no de esa manera. Pero las consecuencias del solo acto (del intento de iniciar una relación), le resultaban pavorosas. Perder a Judy, su trabajo, el respeto. Perder su vida. Y eso solo hacía más difícil cada día al lado de Judy.
Pudiera que Judy simplemente jugaba con él, pues le encantaba intentar pasarse de lista con Nick; pero en ocasiones las acciones, los comentarios, las miradas de ella eran tan… tan confusas. Sería mejor si ella diera el primer paso, si es que estaba realmente interesada. Esa había sido la firme convicción de Nick, aunque en ocasiones, esa convicción flaqueaba.
Tras una noche algo rara, y bastante incomoda, ahora estaba despierto, sentado en el suelo, observando el rostro apacible y hermoso de Judy; si ella despertara, su acercamiento sería difícil de explicar, sobretodo tomando en cuenta que el diminuto apartamento apenas si le permitía moverse. Pero no podía evitarlo ¿Cuántas oportunidades tendría de verla descaradamente sin que ella se enterara? Observo con tranquilidad a Judy, recorriendo su cuerpo con detenimiento. Ciertamente tenía una figura perfecta… para una coneja. Pero su rostro… su rostro era lo que más le encantaba, y aun mas sus enormes y hermosos ojos. Claro, siendo que estaba dormida, ver sus ojos estaba descartado, así que simplemente la observo en silencio.
Y tomo una decisión. Tal vez valía la pena intentarlo, tal vez debía ser valiente. Para bien o para mal, era el momento de revelar sus sentimientos a Judy…








Corenote:

Empiezo un nuevo proyecto. Maldita sea, para quien no lo haya notado, soy un furry.
No obstante, no todas las películas referentes me gustan pero Zootopia me atrapo; con personajes carismáticos y un humor gráfico (además de la calidad de animación) excepcional, zootopia pasa a tomar un lugar especial entre mis películas favoritas. Pero… pero esa historia… Rayos. Como película policiaca deja mucho que desear. Tantos cabos sueltos, incoherencias y salidas rápidas, en una película que deja claro que lo que deseaban eran calidad visual y personajes carismáticos por sobre todo lo demás.
Bien, pues esos cabos sueltos serán resueltos a mi manera en este fic, así como aprovechare para concretar una pareja que no queda del todo clara al final de la película.
Algunos dirán “¡¿Qué cabos sueltos?! Estás loco”. Aunque ya mencione algunos, los repetiré para demostrar, y de paso adelantar, que es lo que verán en el fic.

¿Por qué nutriales iba a un yoga nudista? ¿Por qué el conductor sabia de los aulladores? ¿Cuál era la necesidad de atacar a nutriales justamente en un auto en movimiento y justamente al ir a verse con Míster Big? ¿Cómo se enteró el alcalde tan rápido de la enfermedad que incluso pudo esconderla del conocimiento público? ¿Cómo era el alcalde tan rápido interceptando a los enfermos? ¿Cómo se enteraron que el conductor sabía algo de los aulladores (o si no se enteraron, porque decidieron atacarlo justo en ese momento)?

Son las más sobresalientes. Y no critico la película, me encanto. Y precisamente por ello he decidido dar una continuación (y conclusión) a esta maravillosa historia, dándole un toque más adulto y crudo de por medio… ya que la situación se presta (y los personajes también, je). Por eso, y a pesar de que formalizare la relación rápidamente, no crean que no hay sorpresas por venir.
Saludos! Gracias por leer!
Regálenme un comentario y esperen una continuación próximamente.
Bye.
La batalla entre Akatsuki y Jinchurikis
http://www.fanfiction.net/s/6618904/1/F ... iki_Escape
Legión-Vórtices:Antologia independiente
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Re: Zootopia: Original Sin (+18)

Mensaje por Arovi » 02 Mar 2016 17:51

Me tope con esto de casualidad... cuando vi el titulo me quede QUE? pense en zoofilia o algo asi :lol:

En realidad no he visto la película aun, aunque tenia planeado verla este fin de semana y el fic me ha dado motivos para verla aun mas. Me gusta lo que leído y estaré atenta a lo que se viene.
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Re: Zootopia: Original Sin (+18)

Mensaje por AlexKemp » 03 Mar 2016 09:54

Hola Arovi, gracias por ser la primera en comentar. Bien... la zoofilia... no, no es lo mio. Vaya, nada que ver...

En fin, pues aqui esta el siguiente capitulo para que lo disfrutes ( y para aquellos que aun no han comentado pero ya lo leyeron). La pelicula es muy bueno, deberias verla; no es perfecta, tiene sus fallos. Sin ellos seria "obra de arte", con ellos es "excepcional", asi que aun es bastante buena.

Saludos.

Oculto:
FAQS
Bien, por costumbre, al inicio de todos los capítulos adelantados de un fic empiezo a poner Fics donde aclaro datos que se hayan escapado a los lectores o que no hayan sido profundizados pero que no son de verdadera importancia para el fic (simple curiosidad).
Por lo pronto… no hay nada que contestar. Pero acostúmbrense a ver este espacio al inicio de los fics.
Disfruten.

2- Cobardía.

El sol empezaba a salir, iluminando la ciudad; Judy había instalado ya unas cortinas, tal vez el único cambio sobresaliente en el departamento a lo largo de un año entero. Nick se levantó a cerrar la cortina, aunque no fue lo bastante rápido. La luz molesto a su dormida compañera, haciéndola girar hacia la pared. Eso dejo al descubierto el celular de Judy. Nick alzó una ceja y tomó el aparato
Al desbloquear el celular, lo primero que le recibió fue una foto de sí mismo; al principio se desconcertó, pues no recordaba la situación, hasta que comprendió que esa foto era reciente. La había tomado Judy mientras él estaba dormido. Era una foto de medio cuerpo, donde estaba acostado en la cama de ella, descubierto. Brevemente se preguntó que significaba la foto. Fue muy brevemente, porque el celular de Judy comenzó a sonar. Entrando en pánico, contesto para procurar que Judy no despertara y hacer el menor ruido posible. Segundos después se arrepentiría de haberlo hecho.

-¿Bueno?- exclamó apuntando el celular a su rostro. En la pantalla aparecieron los padres de Judy.
-¿Nick Wilde?- el padre de Judy se acomodó sus gafas, sorprendido.
-Buenos días, señores Hopps- saludó Nick sonriendo.
-Eh... estábamos buscando a Judy- comentó la madre intercambiando miradas con su esposo.
-No será que robaste su celular, cierto Nick?- la pregunta fue hecha en tono de broma, pero el rostro reflejaba preocupación.
-No, señores Hopps- Nick no se sintió ofendido por el comentario-. Lo que sucede es que Judy sigue dormida y no quería despertarla.
-¿Sigue dormida? ¿Cómo entraste a su apartamento entonces?- inquirió la madre.
-No entre por la ventana- aseguró Nick un poco nervioso-. Lo que sucede es que me quede a dormir y...
-¡¿Te quedaste a dormir con Judy?!
-No, no... Sí, pero...- Nick rio nervioso-. Judy estaba muy grave, muy, muy grave. La acaban de dar de alta y tenía que cuidarla.
-¡¿Enferma?! ¡¿De qué?!
-De... Conejitis... Carnera... Reumatoide... aguda...?- explicó Nick rascándose la cabeza.
-¿No murió de eso tu abuela?- preguntó a su esposa.
-¡Zanahorias! Nick, danos la dirección, vamos inmediatamente...
-No, no, no es necesario- dijo Nick tartamudeando-. Ella ya está bien. Como les dije, fue dada de alta ayer y...
-¡¿Pero cómo sucedió?!
-Verán, pues...
-¿Que son tantos gritos?- preguntó Judy sentándose en la cama, rascándose la oreja derecha.

Tal vez estaba demasiado dormida para notarlo, pero su blusa estaba abierta, mostrando levemente su busto; también su pantalón estaba más abajo de lo que debería estar. Al parecer, la chica era algo inquieta para dormir. La visión embobo unos segundos a Nick, quien permaneciendo observando a la hermosa coneja, mudo y congelado de la impresión mientras ella bostezaba y se estiraba con pereza. Esa era una visión que le encantaría ver todas las mañanas. Le paso por la mente la idea de tomar una foto con el celular a Judy, pero eso le hizo volver nuevamente a la situación.

-Eh...- Nick miro al celular y a Judy, bastante presionado por la situación.
-¿Nick?
-Tus padres. Tienes que explicarles de tu Conejitis Carnera Reumatoide Aguda... que al parecer no es una enfermedad inventada- dijo Nick entregando el celular a una confundida Judy-. Suerte, nos vemos en mi casa a las diez.
-¿Qué?- bostezo Judy alzando una ceja.
-Adiós señores Hopps- dijo Nick agachándose hacia el celular-. Cuidado con las pulgas...
-¡¿También tiene pulgas?!
-¡Nick!- exclamó Judy horrorizada, cubriendo el celular contra su pecho- ¡¿Contestaste de nuevo la llamada de mis padres?!
-Te diré algo, te invito al cine y estamos a mano- exclamó Nick sonriente-. Y el desayuno en mi casa... cuando arregles este "asuntito"...
-Eres un...
-Sí, yo también te quiero- dijo Nick besando la frente de Judy-. Eres un amor, Judy. Cuídate y saludos a tus padres...
-¿Judy? ¿Judy?- llamaba su padre desde el celular-. Cariño, creo que las reumas ya no le dejan tomar el celular...
-¡Rábanos! ¡Llamemos al doctor Leonardo Digatrio!

Nick dio un par de pasos y abrió la puerta a toda velocidad. Girando se despidió con un gesto de Judy, esbozando una sonrisa maliciosa. Judy sonrió de forma coqueta, algo molesta por la situación, pero tampoco es como si fuera un evento nuevo. El zorro le mando un beso y le guiño el ojo, mientras ella hizo ademan de atrapar el beso.
Ese juego de coqueteo, así como las bromas sexuales, ya eran algo común entre ellos aunque ninguno de los dos lo tomaba en serio; o más correcto sería decir, que ninguno pensaba que el otro estuviera tomándolo en serio, mientras que cada uno aprovechaba para desahogar sus sentimientos. La diferencia con las bromas sexuales, que eran más espontaneas de acuerdo a "comentarios" y "situaciones" que fueran comprometedoras, es que el coqueteo se hacía siempre que uno de los dos hacia enojar al otro. Era una forma de enfriar el ambiente y pedir disculpas.
La puerta se cerró y Judy se quedó mirándola, con cariño y ternura. Mientras, sus padres seguían vociferando por el celular. Tras unos segundos soltó un suspiro y respondió la llamada.

-¡Hola Pa! ¡Hola Ma!- exclamó ella con una enorme sonrisa.
-¡¿Judy?!


* * * * *


El buen Nick vivía con anterioridad en Colinas de los Arándanos. Un barrio no precisamente lujoso, pero bastante tranquilo y exclusivo, con ingreso privado; claro, eso había sido con un sueldo de doscientos billetotes al día. Cuando decidió cambiar su estilo de vida, incluido su empleo, supo perfectamente que no podría seguir viviendo en el mismo lugar. Todo era demasiado caro ahí, no solo el costo de mantenimiento, sino las tiendas en general. Al ingresar en la academia vendió su casa, guardando sus cosas en un "Box"; tras cuatro meses, una vez graduado, fue cuando se dio a la tarea de conseguir una casa. Dado el cálculo de su salario, y sus ahorros, adquirió una modesta casa en el barrio central de
Aun así, era una casa propia, a diferencia de la de Judy que, de hecho, era pagada por el departamento de policía. Era una casa apenas lo suficientemente grande para una pareja, de dos pisos; arriba había dos recamaras, un baño y un balcón al final del pasillo; en la planta baja el baño de las visitas, la cocina, el comedor y una sala diminuta. No estaba precisamente conforme con la casa, pero con el tiempo empezaba a acostumbrarse. Aunque el zorro contaba aun con unos pequeños ahorros en su cuenta bancaria, la casa se había llevado la mayoría de ellos; Nick nunca había sido un tipo "previsor", así que lo que había en el banco era solo la diferencia entre el costo de su anterior casa y el de la actual. Y así se quedaría. Rara vez tocaba dinero de su cuenta y procuraba sobrevivir con su sueldo, aunque en ocasiones se podía dar "pequeños lujos". Uno de ellos era comprar el perdón de Judy con dulces y comida preparada cada vez que hacia algo incorrecto.
Cuando la puerta sonó, la disculpa ya estaba servida en el comedor: un pastel de zanahoria y moras. Todo un clásico de la pareja. Nick abrió la puerta, encontrándose con Judy; ella vestía un pantalón gris, con una blusa color salmón, y un sombrero a juego. Se veía bastante hermosa; también se veía algo irritada.

-¿Pulgas, Nick?- fue lo primero que dijo Judy al ver a su amigo.
-Sí, Judy, buenos días- replicó Nick sonriendo-. Puedes pasar, te estaba esperando.

Judy entro a la casa y Nick cerró la puerta tras ella. Pero la coneja permaneció a un lado de él, con los brazos cruzados y una mirada de reproche que se combinaba con un gesto de diversión.

-¡¿Pulgas?!
-Pensé que así desviaría la atención un poco- explicó Nick encogiéndose de hombros.
-¿Porque no puedes tener una conversación normal con mis padres?- preguntó ella soltando una carcajada.
-Me ponen nervioso- replicó rascándose la oreja derecha y desviando la mirada-. Son muy efusivos, inquisitivos y directos. Se nota que se preocupan por ti...

Nick empezó a caminar en dirección al comedor y Judy lo siguió.

-Si no puedes hablar con mis padres, no deberías contestar sus llamadas- replicó Judy.
-Créeme, siempre que lo he hecho, me arrepiento a los cinco segundos.
-Sé que pueden ser un poco... exagerados- comentó Judy-. Pero me gustaría que se llevaran mejor.
-Ellos me caen bien, soy yo quien no termina de agradarles...
-¿Podría ser porque cada vez que les contestas estoy enferma, bañándome o colgando de la antena en un edificio a cuarenta pisos de altura...?
-Sí, recuerdo esa- rio Nick sentándose en la mesa-. Fue cuando olvidaste el celular en la patrulla...
-Por tu culpa mis padres me llaman tres veces a la semana, en lugar de solo una- dijo Judy cruzando los brazos-. Piensan que podría morir cada dos días...
-Eres policía, Hopps; eso es una posibilidad.
-Un "lo lamento" era lo único que buscaba.
-Eso es algo que raramente consigue un policía.

Judy soltó un suspiro y se sentó al lado de su amigo, quien le sirvió un vaso de leche y una rebanada de pastel. Comieron en silencio un par de minutos.

-Amo las moras- comentó Nick dando un bocado.
-Por cierto- Judy dio un bocado con ligereza- ¿Que hacías con mi celular?

Nick se atraganto ante la pregunta. Tosió unos segundos antes de voltear con su compañera y sonreír.

-Nada, solamente... eh...- Nick miro alrededor buscando algo que le diera una idea-. Solo quería... saber la hora...
-¿Y qué hora era, Nick?- pregunto ella con inocencia. Recargo ambos brazos en la mesa y poso su barbilla sobre sus manos, esperando la respuesta.
-Las... las... las funciones empiezan en una hora- comentó Nick nervioso-. Creo que debo ir a bañarme o llegaremos tarde, Judy.

Nick se levantó rápidamente y subió corriendo las escaleras. Judy soltó una carcajada. No estaba segura del motivo que tuviera su amigo para tomar su celular, pero era bastante tierno verlo nervioso. Era probable que hubiera visto las últimas dos fotos que había tomado de él, pero las demás estaban protegidas con contraseña, así que no tenia de que preocuparse. Por un momento se preguntó si sería posible que Nick... que ambos...


* * * * *


No tenía el coraje, nunca lo había tenido. Tal vez era parte de su naturaleza. Los zorros eran astutos, pero eran astutos precisamente para evitar los problemas, para no encarar las dificultades; y él era obviamente un zorro. Cuando las cosas se tornaban difíciles, simplemente escapaba, como lo había hecho en ese momento. La actitud de Judy; lo había tomado ciertamente con la guardia baja, pero... ¿Porque tomar fotos de él, dormido? ¿Porque dormirse... viendo las fotos?
Estaba en su recamara, donde volteó a ver una foto en la pared. La foto de su graduación, donde Judy lo felicitaba con un apretón de manos; hubiera preferido un abrazo. Recordó aquella vez, aquella única vez en que Judy lloro, disculpándose por su insensibilidad.
Desde entonces lo supo, y desde entonces se negaba a aceptarlo. Nunca había tenido parejas, dígase novias o algo más informal, así que le tomo su tiempo entenderlo; era increíble pero en solo cuarenta y ocho horas, Judy había entrado más en su corazón que cualquier otra hembra en todos los años anteriores. Pero tenía miedo, mucho miedo a volver a ser lastimado, a malinterpretar las señales. A que fuera una locura.
Se puso de pie, se quitó la ropa e ingreso a la ducha; el agua caliente escurría por su cuerpo con una sensación agradable. En su mente, el agua escurría esos "malos pensamientos", se llevaba su tentación. Lo alejaba del Tabú. Pero ese día no, ese día la coladera de su mente se mantuvo cerrada, y en vez de alejar sus pensamientos, empezó a hundirlo en ellos. Tomó el jabón y se sentó en el suelo, reflexivo y triste, con el pecho ardiendo y la mente nublada. Se enjabono, de forma autómata, mientras pensaba en su mejor amiga. En la única persona que había creído en él ¿Era por eso que sentía ese cariño por ella? ¿Por ser la única que creía en él ciegamente? No. La idea era ridícula. Lo cierto es que esa confianza se la había ganado a pulso; había arriesgado su vida por ella, la apoyo en los momentos más difíciles y compartió sus sentimientos sin que ella se lo pidiera. Porque era él quien quería creer en ella, quien quería pensar que una joven tan pura, dedicada y soñadora era capaz de cumplir su sueño. Y, en cierta medida, lo había logrado.
Su regadera no tenía tina, así que el agua escurría indiferente en la coladera, llevándose el jabón de su cuerpo; cerró los ojos y soltó el jabón, indiferente al paso del tiempo. Deprimido y solitario. Siendo huérfano, estaba acostumbrado a esto.

-¿Nick?- se escuchó la lejana voz de Judy, viniendo de su recamara.
-¿Si?- preguntó sin abrir los ojos.
-¿Sigues bañándote?
-No, solo limpio mis gafas en la regadera...

Hubo unos segundos de silencio antes de que ella volviera a hablar, pero esta vez lo hizo desde el interior del cuarto de Nick, detrás de la puerta del baño.

-¿Te importa si entro al baño?- preguntó ella.
-Hay un baño abajo...- si bien era cierto que Nick ya tenía ocho meses con esa casa, siendo fieles a la verdad es que Judy la había visitado en pocas ocasiones. Comían juntos, sí, pero en casa de Judy; la hembra apenas si había entrado en la guarida del zorro unas diez veces. Tal vez un par de más.
-Esta desarmado...

Efectivamente era cierto. Hacia dos semanas Nick había desarmado el retrete para cambiar la cañería: la casa no la había comprado nueva. Pero no había sido tan fácil como hubiera pensado en un principio; negándose a pagar a un fontanero, había optado por dejarlo para después... solo que siendo que no usaba ese baño, lo había olvidado por completo a los dos días. Y ahora lo recordaba.

-Supongo que puedes pasar... siempre que te laves las manos con agua caliente- respondió Nick.

Judy entró al cuarto.


* * * * *


El baño de la planta alta era mucho más grande que el de la planta baja. De hecho, el baño era más grande que su pequeño departamento; el de la planta baja solo tenía el retrete y el lavabo. El de la planta alta, por el contrario, tenía también, además de lo anterior, un pequeño ropero y una regadera. La regadera contaba con una puerta de cristal templado, que se abría deslizándose a un lado. Pudo distinguir la silueta de Nick, sentada en el suelo. No parecía estar muy interesado en bañarse; aunque siempre podría tratarse de un accidente.

-¿Estas bien, Nick?
-¿Que si me estoy bañando? Te aseguro que saldré bastante limpio de este cuarto.
-Puede que critiques mi departamento, pero esta casa es aún más deprimente- comentó Judy-. Vi tu cuarto. Solamente tiene dos fotos.
-Tu cuarto solo tiene una- replicó el zorro ofendido.
-Pero tengo cortinas decoradas- puntualizo Judy con orgullo.
-Ya no había cortinas de mora, me tuve que conformar con ralladas- el comentario era claramente un embuste.

Eso la puso un poco de mal humor. Guardó silencio e hizo lo que venía a hacer; Nick permaneció sentado, sin agregar nada más. Terminó y se lavó las manos. Lo hizo con agua fría.

-¡Aggh!- Nick gritó, poniéndose de pie de golpe.

Judy volteó a ver a tiempo para ver al zorro temblar, retroceder y volver a caer. El sonido del agua cayendo paso de ser leve a bastante potente.

-¿Nick?
-Maldición...
-¿Estas bien?

La silueta de Nick se puso de pie con dificulta, y entonces el agua empezó a golpear contra el vidrio, lo cual no tenía sentido... No lo tenía a menos que...

-¡Rompí la llave!- anunció Nick, al parecer escupiendo agua.
-¿Rompiste la llave?
-¡Me levante muy rápido, la golpee con la cabeza!- explicó el zorro- ¡Trae una llave perica! ¡Esta en mi cuarto!

Judy regreso al cuarto y rebusco rápidamente en la estancia, que curiosamente era más chica que el cuarto de baño. No tardo en encontrar una caja de herramientas, y dentro la llave que le pedía Nick. Rápidamente regreso al baño.

-Aquí la tengo- anunció acercándose a la ducha.
-Pásame una toalla- pidió el zorro entreabriendo la puerta de cristal.

La mano húmeda y escurriendo de Nick sobresalió; podía sentir la brisa resultante del fuerte chorro de agua que golpeaba contra el cuerpo del zorro. Tomó una toalla cercana, pero antes de entregarla se estiro un poco para ver discretamente dentro de la regadera. Alcanzó a ver la cola del zorro, pero poco más. Entrego la toalla sin decir nada. Nick metió nuevamente su mano, sin cerrar la puerta y se dirigió hacia la llave rota. El sonido del agua desapareció poco después, así como esa agradable brisa fresca.

-Bien, ya lo tape. Entra y cierra la llave.
-¿Que?
-Necesito que entres y gires la llave, para cerrar el paso del agua- declaró Nick.

Judy abrió levanto las orejas y abrió los ojos completamente impresionada. La vergüenza que la invadió, no obstante, no fue observada por el zorro.

-¡De ninguna manera, Nick!- replicó ella ofendida.
-¡Rompí la llave! ¡Necesito ayuda con esto!- exclamó el zorro apurado.
-¡Cierra tú mismo la llave!
-Bien, entonces entra y detén el paso del agua- sugirió de forma impaciente-. O ve por un fontanero y me quedare media hora aquí esperando.

Lo cierto es que lo que Nick decía tenía bastante sentido. La ultima opción era por demás bastante ridícula... aun más tomando en cuenta que era su culpa el accidente de Nick; en cuanto a la segunda opción, era prácticamente igual que la primera, pero con el cambio de roles era obvio que ella no podría hacerse cargo de tapar el paso del agua.

-Oye, la presión es fuerte. Date prisa- dijo Nick con impaciencia.
-Bien, pero cierra los ojos.
-¡¿Que?! ¡Eres tú la que debería cerrar los ojos!
-¡Hazlo!
-¡Si, como sea!

Rápidamente la hembra se quitó la ropa, doblándola y colocándola delicadamente en el suelo. Procedió a dejar su celular ahí y tomó una toalla, enredándola alrededor de su cuerpo. Pero las toallas eran demasiado largas para ella.

-Judy, en serio me estoy cansando- comentó Nick molesto.
-¡Ya voy!

Tomó una camisa de Nick y se la puso; le quedo como si fuera un vestido, aunque no demasiado largo y bastante holgado, pero tuvo que conformarse con ello. Tomó nuevamente la llave perica e ingreso a la ducha. Vio a Nick, de pie, recargado, con ambas manos presionando contra la rota llave del agua. Como ya suponía, el agua que se escapaba del torpe bloqueo empezó a empapar su ropa y rostro. Pasó a un lado de Nick y colocó la llave en la tubería de la derecha, que era la rota. Miró de reojo a Nick, y se sonrojo, pero continuo rápidamente con su labor. Aplico presión con todas sus fuerzas y giro la llave; el primer giro fue bastante difícil, y tuvo que tirar varias veces, pero tras unos segundos la llave cedió. La coloco en la posición original y volvió a girarla; el agua dejo entonces de salpicarla, y apenas si escurría. Repitió el proceso una tercera y cuarta vez, hasta que la llave se negó a moverse un centímetro más.
Nick permanecía con los ojos cerrados, empujando con fuerza y esperando pacientemente. Judy quito la llave y soltó un suspiro; aun así, había terminado bastante empapada, y no le gustaba la idea de oler a "conejo mojado". Abrió la puerta de la regadera y tiro afuera la llave, lejos de su ropa.

-No abras los ojos- dijo ella.
-¿Terminaste?
-¡No abras los ojos!
-Sí, si...- susurró Nick-. Es increíble como una pequeña conejita puede llegar a ser tan mandona...
-Siéntate.
-¿Que?
-Nick, podrías simplemente obedecer- replicó Judy molesta-. Te acabo de hacer un favor.
-Pero tu...- el zorro soltó un suspiró.

Retiro la toalla lentamente, comprobando que ya no había presión. Entonces se sentó a ciegas en el piso de la regadera y se colocó la toalla sobre las piernas. Estaba notablemente incómodo y avergonzado. Por el momento, a Judy le dio igual. Abrió la llave de agua caliente; rebusco con la vista el jabón, para encontrarlo al lado de la pierna de Nick. Lo tomó, rozando al macho por accidente. Nick dio un pequeño salto y abrió los ojos; la mirada de ambos se cruzó, mientras Judy tomaba el jabón con su mano izquierda.
La vergüenza y el miedo se reflejaron en los ojos de Nick. Por su parte, también sintió bastante vergüenza, pero tuvo la suficiente fuerza de voluntad para no moverse un centímetro; el agua caía sobre su cabeza, mojando su nuca, y la camisa de Nick. Sus narices estaban tan cerca que sentían la respiración del otro.

-Si despegas la mirada, estas muerto- dijo ella mirándolo fijamente a los ojos.
-¿Que... que haces?- susurró Nick escandalizado.
-Me moje por tu culpa, así que voy a bañarme- dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
-¿No pudiste esperar a que YO saliera?
-Me moje por tu culpa- repitió ella-. Eso te hace perder TU turno.
-A veces no entiendo cómo funciona esa cabecita...
-Soy más práctica que de protocolos. Ya deberías saberlo...

Y era cierto. Como conejo, era común que se encontrara con obstáculos y circunstancias que resultaban desventajosas para ella, pero su rápida forma de pensar y su agilidad le habían permitido salir bien librada de la mayoría, aunque también tenía algunos tropiezos en su historial; nadie podía negar que era buena tomando decisiones bajo presión. Sonriendo, Judy colocó su mano derecha frente al rostro de Nick y dio dos golpecitos en la frente del joven.

-Cierra ya esos ojos. Y si vuelves a abrirlos, será la última vez que lo hagas...

Nick obedeció en silencio, pero su cola se movía de manera desesperada de un lado al otro. Judy se quitó la camisa mojada, tirándola despreocupadamente en una esquina de la regadera, y se bañó con tranquilidad, sabía que Nick no la traicionaría. Aun así, eso no evito que la situación le resultara... bastante romántica y emocionante. Hizo lo posible por no reír, mientras observaba de reojo a Nick esperar desesperadamente que terminara. El zorro tenía colocadas ambas manos sobre la toalla, como si temiera que esta pudiera caerse... o como si escondiera algo. Sus labios temblaban, mientras apretaba fuertemente los ojos.
Judy se giró y se enjabono las orejas, mirando de frente a Nick ¿Tendría oportunidad de bañarse con Nick en una situación más... "normal"? Lo cierto es que la situación le estaba resultando demasiado... excitante. Lo mejor era terminar pronto y salir, pero... pero el sentido común no era una de las características de Judy. Nunca lo había sido. Aun así, hizo apego de toda su fuerza de voluntad y simplemente se concentró en bañarse. Paso el jabón por sus piernas, y por su cola, intentando no voltear a ver a Nick, y deseando que él abriera los ojos. Pero eso no sucedió, y de alguna forma fue un alivio.
Termino y salió de la regadera, secándose con una toalla cercana.

-Tu turno...- exclamó ella desde fuera de la regadera.
-Esa ha sido la violación a la privacidad más extraña de toda mi vida- comentó Nick cerrando la puerta de cristal-. Y por parte de una policía...
-Puedes levantar cargos... o tomar justicia con tu propia mano- la última parte de la frase la dijo con un tono bastante seductor. De hecho, a ella misma le pareció demasiado atrevido.
-Créeme que no podría salir de la regadera sin hacerlo...

Por alguna razón, Judy sospechaba que no había entendido a que se refería Nick. De cualquier forma, tomo su ropa y salió del cuarto, dejando a un confundido y nervioso, y bastante excitado, zorro atrás. Ella también estaba confundida, nerviosa y excitada. Algo estaba mal con ella, algo estaba bastante mal...


* * * * *


Tras veinte minutos de espera, Nick y Judy se reencontraron; ella lo esperaba sentada en el comedor, jugando con su celular. Su sombrero reposaba en otra silla cercana, mientras ella conducía en un simulador de carreras, girando su celular con bastante habilidad. Nick llegó por detrás y puso su mano sobre la cabeza de ella, revolviendo su pelo de forma juguetona. Ella puso pausa al juego y volteó a verlo, esbozando una sonrisa mucho más tímida que minutos antes.

-Aun no es ni medio día y ya fue un día demasiado intenso- comentó Nick desviando la mirada.
-Nunca es aburrido estar contigo, Nick- si bien el comentario podría parecer un cumplido, lo cierto es que Nick, conociendo a Judy, sabía que más bien era un reproche: él era el culpable de todo lo que había pasado gran parte de la mañana.
-Te diré que, vamos al cine y...
-Esa invitación ya me la debes- replicó Judy.
-Oh... cierto...

Nick se rasco la cabeza, algo abatido.

-No importa, Nick- rio Judy poniéndose de pie-. Sabes que me encanta estar contigo...
-Sí, supongo que haríamos buena pareja- comentó Nick desviando la mirada.
-Si... supongo que sí...
-¿Tienes novio?- preguntó Nick sentándose.

Judy volteó a verlo, impresionada; colocó sus manos a la espalda y se paseó por la habitación, nerviosa. Al parecer Nick si recordaba la pregunta del día anterior.

-Obviamente no, Nick. Sabes que eres mi único amigo... además de la familia de Míster Big y los chicos de la policía... y no hay conejos policías...
-Sí, conejos...- repitió Nick agachando la mirada-. No conoces ningún conejo en Zootopia...
-Yo... no es lo que quise decir- replicó Judy alarmada.
-Creo que deberíamos irnos; las funciones vespertinas tienen demasiado público...

Nick se puso de pie y se giró hacia la puerta. Podría ser solo su imaginación, pero le pareció que la decepción brillo en sus ojos.

-No, Nick- llamó Judy.

Rápidamente corrió hasta su compañero y lo jalo de la manga de la camisa. Nick se detuvo, pero no volteó a verla.

-Creo que deberíamos ir ya...
-Nick, no es lo que quise decir.
-¿Decir qué? No entiendo porque te disculpas- replicó el zorro sonriendo.

Judy agachó la mirada y soltó a su compañero.

-¿Me estas mintiendo, o es solo mi impresión?- preguntó ella con amargura.

Nick guardo silencio, pero pudo ver como unas pequeñas lágrimas corrían por las mejillas de Judy. Se sintió más miserable que nunca, porque sabía a qué se refería Judy, pero... pero seguía teniendo miedo de equivocarse ¿Que tan directa debía ser Judy para que no le cupiera duda? ¿Qué tan cobarde podía ser?

-Yo...
-Olvídalo, creo que me cayó mal el pastel.

Judy levanto el rostro, con una sonrisa radiante; aun así, sus ojos vidriosos no engañaban a nadie.

-Voy a visitar a mis padres, Nick. Después de la metida de pata en la mañana, será mejor que calme un poco los ánimos...
-Judy...
-Cuídate, Nick.

La chica saltó y planto un beso en la mejilla del zorro, para después salir corriendo de la casa. Nick permaneció en su mismo lugar, mirando al suelo. Apretó sus puños, temblando; y permaneció así aun después de escuchar la puerta cerrarse. Permaneció así varios minutos.

-Muy cobarde...- se respondió en el silencio de su enorme y solitaria casa-. Muy cobarde...








Corenote:
Bien, este capítulo podía terminar de dos maneras: con Nick declarándose, o con Nick huyendo. Decidí hacer uso de la segunda opción porque deseo hacer un poco más de uso de las situaciones “comprometedoras” de los personajes; así mismo, el final de este fic es el perfecto hilo para el siguiente capítulo (el cual da un poco más de volumen al universo del fic).
Quise hacer este capítulo un poco más “serio” y adelantar la trama secundaria (si, la principal es el romance xD), pero lo cierto es que no funciono. Simple y sencillamente no podía hacer funcionar el fic, así que tire las ideas a un lado y deje que el capítulo siguiera de forma natural, según su propio ritmo. Y así lo hizo. Cuando termine el capítulo… bueno, me impresiono bastante el resultado, pero el final me costó algo de trabajo… no estaba seguro de que quería. Por lo que deje este capítulo abandonado hasta que empecé el siguiente capítulo, el cual fue escrito por partida doble (un capitulo donde Nick ya se había declarado y uno donde no); a media escritura, decidí que el capítulo donde Nick era un cobarde, y su continuación, tenían una trama más sólida y natural. Y bueno, ahí está.
Espero lo hayan disfrutado. Realmente me animo mucho los comentarios, bastante extensos y afables. He de admitir que leer comentarios de “Me encanta, conti” no son precisamente mis favoritos, así que cuando alguien se detiene a señalar mis aciertos, mis errores, las expectativas de la historia o inclusive ideas sueltas (de quien deja el comentario) me complace mucho.
Gracias por el apoyo. Pensaba dejar pendiente este capítulo hasta hacer el diseño de portada del fic (si, también dibujo). Pero los comentarios me han animado mucho, así que les suelto este capítulo gratis. Tras esto, las actualizaciones serán quincenales, aunque en casos extraordinarios podrían retrasarse o adelantarse.
No olviden dejar OTRO comentario!!
Saludos y gracias por leer el fic. Hasta pronto!
La batalla entre Akatsuki y Jinchurikis
http://www.fanfiction.net/s/6618904/1/F ... iki_Escape
Legión-Vórtices:Antologia independiente
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Re: Zootopia: Original Sin (+18)

Mensaje por Arovi » 03 Mar 2016 16:17

Por lo ultimo de los comentarios... he supuesto que esta publicado en otra parte verdad?... Pues bueno lo encontré y he de decir que me es mas cómodo leer en fanfiction que aquí. Ya que allá me avisan sobre actualizaciones y aquí el foro hace rato presenta fallos con eso. Por ahora me voy mudando de sitio para leer en ff.

Me ha gustado mucho el cap... pensé que las cosas se pondrían candentes, pero se me hizo muy rápido para eso y al final sin lugar a dudas has tenido razón en como se ha desarrollado el capitulo, muy rápido algo entre los dos se vería muy forzado y esto si se ve mas natural.
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Re: Zootopia: Original Sin (+18)

Mensaje por AlexKemp » 11 Mar 2016 08:46

Aunque en el foro no ha habido mucho seguimiento, seguire publicando
Oculto:
Un comentario en especial me llamo la atención, porque toca varios puntos interesantes. Así que citando el mismo comentario, lo dividiré y responderé. Saludos.
FAQS
No abandones la historia!!!

Ok, no es propiamente una pregunta, pero es un comentario recurrente. No sé si algunos me conozcan (lol) o sea mera coincidencia, pero insisten mucho con esto. No, no abandonare la historia. Tengo la firme intención de terminar el fic por… motivos personales. Ciertamente tengo algunos fics abandonados, pero fueron proyectos demasiado ambiciosos que se me fueron de las manos y están en pausa.
De hecho, como muestra de mi compromiso con la historia… una actualización rápida!! (por eso y porque en mi trabajo últimamente tengo cuatro horas libres para hacer lo que yo quiera… así que escribo).

Tengo una duda, el amor de estos dos va solo de una atracción "sexual" o es como yo lo llamo, verdadero y dulce amor OK ok ya estoy loca.
Bien, responderé lo más breve posible ¿Por qué un zorro se sentiría atraído por una coneja, y viceversa? “Saya no Uta” (videojuego) y “el perfecto asesino” (película) son ejemplos de parejas irracionales que terminan juntas. Siempre he creído en el amor, como en una fuerza capaz de traspasar cualquier barrera, incluidas barreras físicas. En conclusión, la atracción sexual que sienten es por el amor que se tienen.

Por otro lado, no sé si tengas un error de parte del beta oWordque es lo que normalmente usan) en uno de los párrafos, dejas inconclusa la parte de la vivienda de Nick, ¿o solo es a mí?,
Realmente se comió una pequeña descripción tras la llamada de los padres de Judy. Ya ha sido reemplazado; siéntanse libres de “releer” o dejarlo pasar, de hecho no fue mucho lo que se pierden, más allá de un poco de descripción.

la parte final de la despedida me dejo perpleja tanto a su vez que jamás creí que algún personaje ficticio o no fuese tan temerosos de sacar sus sentimientos,
Contestare esto al final del capítulo, en un apartado especial. Saludos.

3- Decepción.

Con el corazón hecho añicos, y pensamientos deprimentes rondando su cabeza, Judy llego a su hogar: BunnyBurrow. Bajo de la patrulla y cerró la puerta; tomando aire, acomodo su pelo y limpio sus ojos. No era que quisiera estar ahí, en realidad, prefería estar sola pero... por otro lado, quizá pudiera ser buena idea. Además, realmente ir a ver a sus padres le hacía sentir que no había mentido a Nick.

"Nick"

¿Qué rayos había sucedido hace unas horas? Esa pregunta le daba vueltas en la cabeza. En realidad, podía decir que todo iba perfecto hasta que... hasta que ella metió la pata. Había dormido con Nick, él le había coqueteado un poco, habían desayunado juntos e incluso se podría decir que se "ducharon" juntos. Hasta ese preciso momento podía considerar todo el día espectacular, uno de los mejores días de su vida ¿Que le hubiera dicho Nick después de simplemente contestar "no tengo novio"? Esa pregunta le carcomía. El error era de ella, pues había contestado la pregunta correcta con la respuesta equivocada.

-¿O será solo mi impresión?- susurró con la mirada baja. Nick era tan bromista, tan embustero, que no siempre estaba segura de cuando hablaba en serio y cuando no.

Llego hasta la puerta de su casa y toco con fuerza. La puerta se abrió y un pequeño conejo gris de ojos azules la recibió, con una enorme sonrisa. Vestía un uniforme de baseball, con todo y gorra.

-¡Judy!- gritó el pequeño- ¡Mamá, Judy vino!

El conejo la abrazo con fuerza.

-Hola, Vinnie- exclamó Judy abrazando a su hermano menor.
-¡Judy! ¡Te preparare el baño antipulgas!- exclamó su madre sin abrazarla- ¡A ti también, Vinnie!
-¡No tengo pulgas!
-Pues me está dando un poco de comezón...
-¡Vinnie!

* * * * *

-Así que Lucy y Mary se acaban de casar- exclamó Judy impresionada.
-Así es, Judy- dijo su madre-. Quisimos invitarte, pero tenía la cabeza ocupada en la boda de Martin.
-¿Ósea que Martin también se casó?
-Oh, sí. Él también se acaba de casar.
-Vaya...- Judy sonrió dando un sorbo a su sopa de zanahoria.

En ese momento solo una parte de la familia se encontraba comiendo. Una parte muy pequeña, solo veinte conejos, incluida ella.

-¿Sabes, Judy?- su padre volteó a verla-. Randall ha dicho que quiere ser policía y me preguntaba si tu...
-¿Quieres que le explique cómo es ser un policía?- inquirió Judy sonriente.
-Exacto, quiero que le digas lo peligroso, inútil y terrorífico que es ser policía...

La sonrisa de Judy se borró al instante, agachando las orejas. La madre de Judy le dio un codazo a su esposo, quien se encogió de hombros.

-Lo que tu padre quiere decir, es que no todos pueden ser tan suertudos como tú, Judy. No queremos que Randall se decepcione...
-Yo... prefiero pensar que no fue suerte, Ma- dijo Judy agachando la mirada-. Entrene muy duro, me desvele estudiando y nunca me di por vencida.
-Bueno, darse por vencido es algo que los conejos hacemos muy bien- rio su padre.

Algunos de sus hermanos soltaron una carcajada. Judy miro a su alrededor y esbozo una sonrisa fingida. Posiblemente había sido una pésima idea ir a su casa; sus padres reconocían su éxito como policía, era cierto, pero no la alentaban y seguían sin aceptar su trabajo. Pensaban que había sido un golpe de suerte, y que ella debía retirarse antes que esa suerte se acabara. Su familia tenía la creencia de que todos los conejos tenían derecho a dos años de suerte en su vida, y a Judy le quedaba menos de uno.

-Estamos trabajando duro en la jefatura, el índice de crímenes ha disminuido y han actualizado el departamento con tecnología de punta- comentó Judy.
-¿Alfileres y Tijeras?- una nueva oleada de risas.
-He-hemos desmantelado muchos grupos criminales- dijo Judy de forma mecánica, agachando las orejas; en realidad ya no valía la pena seguir hablando cuando era obvio que volvía a ser la burla de la familia, pero lo hizo para no mostrar lo mucho que le lastimaba que hicieran esos comentarios-. La nueva política del Alcalde está dando resultados...
-¡Judy!

Judy alzó las orejas al escuchar la voz de su pequeño hermano; Randall entró a la habitación y fue corriendo directamente hacia su hermana. Randall era un pequeño conejo de color marrón, y una mancha negra en el ojo izquierdo; tenía doce años y era bastante inteligente. Mucho más que ella. Ella se levantó y recibió a su hermano con un fuerte abrazo, levantándolo en brazos. Si, extrañaba a toda su familia de vez en cuando, pero ahora que sabía que Randall estaba de su lado, su presencia le resultaba bastante reconfortante.

-¿Cómo está todo en zootopia?- preguntó el pequeño.
-Bastante bien, Randall- dijo ella sonriendo ampliamente-. Aunque aún necesitamos más policías. Queda bastante trabajo por hacer...
-¿En serio? Bueno...- el conejo agacho las orejas-. Yo he pensado... después de que tú lograras ser policía...
-¿Si?- preguntó ella fingiendo sorpresa.
-¿Crees que yo pueda ser policía?- inquirió el pequeño conejo sonriendo.

Judy se puso de rodillas para quedar a la altura de su hermanito.

-En Zootopia, puedes ser cualquier cosa que desees Randall. Solo debes luchar por tus sueños...
-Oye, Judy, no creo que sea correcto...- dijo su padre.

El celular de Judy sonó; ella lo saco y comprobó que la llamada era de Nick. Lo pensó unos segundos antes de colgar y apagar el teléfono. Pocos segundos después, el celular de su padre sonó, y este contestó.

-Stu Hopps...- dijo el padre de Judy mirando a la pantalla del celular.
-Oh... así que se llama Stu- exclamó la voz de Nick.
-¿Nick Wilde?
-¿Porque siempre se sorprende al verme? Bueno, no importa... Solamente quería pedirle...
-Oye, Nick, amigo- el padre de Judy empezó a reír nervioso- ¿Cómo conseguiste mi numero? ¿No será que los zorros tienen una base de datos secretas con los datos de todos los conejos, cierto? Jajaja, es broma... a menos que sea cierto...

Judy se cubrió el rostro, totalmente avergonzada. Cuando aún no vivía fuera de su casa, los comentarios de su padre le parecían exagerados; ahora que llevaba un año en zootopia, se daba cuenta que eran racistas.

-Eh... no, señor Hopps- respondió Nick-. Solo tengo buena memoria de la llamada de la mañana.
-Sí, gracias por cuidar a Judy, aunque no nos avisaras.
-Sí, hablando de Judy...

Alarmada, Judy se puso de pie y empezó a hacer señas de negación a su padre; sus padres intercambiaron una mirada, confundidos.

-Quisiera saber si ella esta...
-Eh... si... ¡No!- negó su padre observando los gestos de Judy.

Ella hizo pantomimas tratando de explicar una situación que sus padres difícilmente podían imaginar, aunque eso no le impidió intentarlo. Movió sus dedos, manos e hizo gestos a una velocidad frenética, mientras toda su familia la observaba en silencio. Se escucharon algunas risas ahogadas.

-No, ella si esta... pero...- su padre la observaba esperando los siguientes gestos-. Tiene diarrea explosiva... y esta deshidratada... mancho su pantalón, creo... y...

Judy arrebato el celular a su padre, y lo miró furiosa, antes de responder.

-Nick, hola...- saludó ella riendo avergonzada.
-¿Diarrea, cariño?
-¿Que se supone que significa la seña de dos dedos corriendo?- replicó el macho de mal humor-. Yo corro al baño cuando tengo diarrea...

Judy cerró la puerta y salió a campo abierto. Acomodó sus orejas y le sonrió a su compañero.

-¿Así que diarrea?- inquirió el zorro-. Ese pastel en serio debió caerte mal...
-Mi padre, a veces me confunde con una de mis ciento veintitrés hermanas- replicó Judy nerviosa-. Me sorprende que no olvide que soy la policía...

Judy sonrió nerviosa y avergonzada, mientras observaba a Nick. El zorro tenía una mirada perdida y se le notaba nervioso.

-Creo que... debemos hablar en persona- comentó el zorro.
-¿Sobre qué?
-Sobre... sobre nosotros...- Nick desvió la mirada.

Judy trago saliva, nerviosa, y no pudo evitar esbozar una sonrisa.

-Hay algo que quiero decirte... y que espero no arruine nuestra amistad- dijo Nick tartamudeando.
-Nada puede arruinar lo que siento por ti, Nick- comentó ella avergonzada.
-Yo... te veo mañana, Judy.
-Cuídate, Nick.

Nick esbozo una sonrisa tímida y se despidió. La llamada se cortó. Podía ser que estuviera malinterpretando las cosas, que estuviera equivocada pero... se sentía emocionada.

* * * * *

-Ma... hay algo de lo que... quisiera hablar contigo.
-Adelante, Judy.

Por más que insistió, no pudo quitarle la idea de las pulgas a su madre; así que se encontraba tomando el baño. Más preciso seria decir que su madre era quien la bañaba, ya que creía que su hija simplemente "fingiría" bañarse. Con ese, era el tercer baño que tomaba en un mismo día; nadie podría reprocharle un mal olor.
En la casa de sus padres sí que tenían tina. De hecho, varias tinas, y varios cuartos de baño. Así que Judy reposaba desnuda, sentada en la tina, mientras su madre le tallaba la espalda con empeño y canturreando alguna canción demasiado vieja para que ella la reconociera.

-Yo... veras...- Judy tomó aire y se armó de valor-. Digamos que conozco a un... conejo... y este conejo ha empezado...
-¡Zanahorias!- exclamó su madre riendo- ¡¿Estas enamorada?!
-Bueno, sabes que nunca tuve novios- respondió Judy encogiéndose de hombros-. Y estoy algo perdida en el asunto...
-¡¿Ya son novios?!
-Yo nunca dije eso- replicó Judy riendo avergonzada-. Ni siquiera sé si... ¿Cómo distingues si estas enamorada?
-Judy, cariño, eso es muy fácil para nosotros los conejos- se burló su madre.
-¿Porque?
-Creo que te sacare una cita con el Doctor Leonardo Digatrio, el podrá explicarte todo.
-Ma, preferiría hablar de esto contigo- replicó ella encogiéndose de hombros-. Y que no lo platicaras con nadie...

Su madre la tomo de las orejas y las tallo con fuerza, riéndose con complicidad.

-Creo que los términos médicos te darán una buena orientación, Judy- replicó su madre-. Podría explicártelo, sí, pero sé que no me tomarías en serio; nunca lo has hecho. Sera mejor que Digatrio te lo explique todo.
-Mañana debo ir al trabajo.
-Quédate a dormir, y ve en la tarde al trabajo.
-No puedo...
-Vamos, Judy- insistió su madre-. Tú... tú estuviste en la academia, y después directo a Zootopia, nunca pudimos tener "la charla" contigo...
-¿"La charla"?
-Explicarte de sexo y maternidad.
-¡Ya sé de donde vienen las crías!- replicó Judy avergonzada, encogiéndose sobre si misma; de pronto su desnudez le pareció demasiado incomoda-. Y me alegro de no haber tenido... "la charla" con ustedes...
-Querida...- su madre le arrojo un balde de agua caliente en la cabeza, quitando toda la espuma-. Un poco de orientación nunca viene mal. Mírate, me estas preguntando sobre el amor a estas alturas. Estabas demasiado ocupada pensando en cambiar el mundo que nunca pensaste en tus propios cambios...

Judy guardo silencio porque, de cierta forma, su madre tenía razón. Se había enfocado tanto en su sueño, a sabiendas de su desventaja genética, que no había comenzado a vivir hasta que logro ser reconocida por el departamento de policía; aun a la fecha le costaba más trabajo tratar con civiles que con criminales.
No era que no supiera sobre sexo, pero lo cierto es que nunca se había sentido atraída por nadie; ahora que lo sentía, y que era por alguien de una especie diferente, resultaba bastante confuso. Incluso al encontrarse con otros zorros, seguía sintiéndose nerviosa, así que no terminaba de entender su situación.

-Tal vez... pero no pienso ir con un médico- dijo ella agachando las orejas.
-Judy...- rio su madre- ¿Puedes con malhechores y no con doctores?
-Conozco suficiente de mi propio cuerpo- replicó ella.
-Entonces hablemos de amor- sugirió su madre poniéndole una toalla en la cabeza-. No siempre una se enamora antes de empezar a salir con alguien. En ocasiones es solo atracción física, y el amor puede venir después...
-Eso lo sé- replicó ella secando su cabeza.
-¿Y aun así estas confundida?
-Si...
-Entonces estas enamorada, linda- se burló su madre-. Nada es más confuso que el amor...

* * * * *

-¡Quiero a los mejores! ¡Solo los mejores!- replicó el Alcalde gritando furioso.
-Señor, no creo que sea prudente...- comentó Bogo.
-¡No quiero a la pareja maravilla!- interrumpió el Alcalde-. Bueno, si los quiero, pero quiero que tengan un equipo a su cargo ¡Todo el departamento debe estar involucrado en esto!
-Buenos días, Alcalde- saludó Nick entrando por la puerta-. Lo noto un poco alterado ¿Puedo ofrecerle un café? Yo no estoy de buen humor hasta después de mi primer café.

Nick se estaba reportando un poco antes de su entrada, pues lo habían llamado como emergencia a reportarse en la estación, sin mayores explicaciones. La sonrisa de su rostro se borró cuando tanto Bogo como el Alcalde lo voltearon a ver, con un gesto hostil. El zorro se encogió y tomo asiento en una silla cercana sin decir nada más.

-¿Aun no sabe nada?- inquirió Leodoro tratando de tranquilizarse.
-No, señor, le recuerdo que el turno de Hopps y Wilde empieza después de las diez...
-Explícale todo...- el Alcalde se restregó el rostro; se le notaba cansado y confundido.
-Sí, señor...
-Wilde, contamos con ustedes- dijo el León saliendo de la oficina.
-¿Y Hopps?- preguntó Nick cuando el alcalde dejo la oficina.
-Viene en camino- dijo Bogo dejándose caer en su asiento.
-Oh... ¿Entonces qué le pasa al gran jefe?

Bogo miro en silencio a Nick. Se veía más cansado que el alcalde, como si llevara toda la noche despierto.

-Hubo un asesinato, Wilde...
-Vaya...

Los asesinatos siempre eran malas noticias. Eran escasos, casi exclusivos de la mafia, pero sabía que Míster Big había cambiado sus maneras "hostiles" de resolver los problemas desde que Judy era parte de la familia, lo cual había bajado considerablemente la cuota de muertos. Si había un asesinato al mes en Zootopia, era irse elevado con la cuota. En el año pasado, solo se habían reportado diez casos; eran excelentes números, no obstante. Significaba que Zootopia estaba llevando un buen camino, estaban consolidando su "comportamiento civilizado"; así que cada vez que había uno, las alarmas se prendían. Aun así, en esta ocasión parecía particularmente malo.

-Soy sincero, Wilde- dijo Bogo soltaron un suspiro-. No estoy de acuerdo en la inclusión de ustedes dos en la investigación...
-Señor, nosotros somos bastante...
-No se trata de eso, Wilde- interrumpió Bogo-. Ni tu ni Judy han estado nunca en casos de asesinatos. Y no les entregare el expediente... De ninguna forma...
-¿Cómo atraparemos al asesino sin un expediente?- replicó Nick ofendido.
-El asesino ya fue atrapado...- replicó Bogo riendo con amargura-. Ojala no lo hubiéramos atrapado...
-¿Señor?
-Te explicare la situación, Nick. Y cuál será el trabajo del que se encargaran ustedes...
-Si el asesino ya ha sido atrapado ¿Qué es lo que falta?
-Lo mismo que hace un año, Nick- respondió Bogo de forma sombría-. Parece que el virus ha regresado, más agresivo y despiadado que nunca...
-¡¿El virus?!
-Ustedes deben encontrar al culpable de esta nueva sepa, y una cura- explicó Bogo cerrando los ojos-. Y que el cielo nos proteja si no logran hacerlo pronto...

* * * * *

Judy no pensaba ir a la visita médica, no obstante tuvo que recoger el pase médico para no meterse en demasiados problemas en el trabajo; eso hizo, y salió de la consulta médica, apenas saludando a los viejos conocidos.
Ese día se sentía más despejada, tranquila y confiada. Por un lado se sentía un poco culpable de no haber hablado "claramente" con su madre, pero si aún no había nada oficial con Nick, era irse por las ramas; simplemente dejaría que las cosas pasaran de forma natural. Había presionado demasiado a Nick, y ella lo sabía; aun así, ella no se atrevía a dar el primer paso en dirección a la nueva relación. No quería romper ella misma la ilusión de que Nick estuviera enamorado de ella, por lo que solo le quedaba esperar.
Al salir del edificio se topó de frente con otro viejo conocido.

-¿Judy Hopps?
-¿Fred Buddy?
-¡Si, soy yo! ¡Que sorpresa!

Fred Buddy, era un conejo de la edad aproximada de Judy; un joven conejo blanco, de ojos rojos y mirada astuta. Judy lo recordaba como un chico increíblemente inteligente, pero demasiado cobarde y algo apático. Pero el espécimen que tenía enfrente de ella era notablemente diferente, a pesar de que la última vez que lo había visto fuera hace unos cinco años. Si, seguía siendo blanco y de ojos rojos, obviamente, pero era notablemente más musculoso, incluso para un conejo.
Vestía un traje deportivo azul y tenía una marca en su mejilla derecha, de la cual no tenía memoria; en su mano cargaba un portafolio que desentonaba con su aspecto, pues era excesivamente formal. Fred en su momento podía considerarse el conejo más feo de su generación, pero en ese momento le pareció que hacía varias novias que debía haber dejado atrás ese título. Fred amplio su sonrisa y estrecho su mano.

-Judy, supe que te uniste a la policía de Zootopia.
-Sí, así es...- dijo ella-. Pero mírate tú ¿Que te paso? ¿Qué esteroides tomaste?
-Se llama OS14...- respondió Fred acomodando sus orejas; Judy no esperaba que le contestara eso, así que alzó una ceja confundida- ¡Estoy de broma! He estado en un régimen riguroso desde hace seis años, cuando decidí cambiar mi vida...
-Vaya, pues me alegro que te haya ido tan bien.
-Vamos, no te quedas atrás, Judy- replicó Fred sonriendo-. Supe tus proezas en Zootopia, de cómo desmantelaste una conspiración, y los animales desaparecidos también.
-Era mi trabajo...- respondió Judy avergonzada.
-Yo también trabajo en Zootopia, aunque nunca espere encontrarte aquí.
-Es una visita rápida.
-¿No será que estas embarazada?
-¡¿Que?! ¡No!- replicó ella sonrojada.
-Bueno, como sales de una consulta médica y te ves bastante sana...

Judy se rio de forma nerviosa. Por una parte, le incomodaba bastante la insistencia con ese tema, como si una coneja de su edad no pudiera seguir soltera si no era que estaba enferma; por otra parte, no es como si no quisiera tener hijos... algún día.

-Oye... Wow... tenía mucho sin verte- dijo Fred rascando sus orejas-. Que te parece si te invito un café...
-No, gracias, ya he desayunado...- replicó ella con amabilidad.
-Vamos, Judy, por los viejos tiempos- Fred no había sido precisamente uno de sus mejores amigos, pero tampoco es que le fuera un desconocido- ¿Y quién sabe? Tal vez podamos ir después al cine... dejarnos llevar...

El comentario activo una alarma en su cabeza, una que nunca se había activado antes ¿Fred estaba flirteando con ella? Bueno, la mayoría de los conejos de su ciudad la consideraban una loca, así que esa sensación era totalmente nueva; con Nick era distinto, porque con Nick le gustaba esa clase de comentarios. Fred, por el contrario, la hizo sentir incomoda y asediada. Judy le sonrió con amabilidad.

-Ya tengo novio, Fred.
-¿Nick Wilde?- inquirió Fred sonriendo. Su sonrisa distaba mucho de ser una sonrisa inocente.
-¿Disculpa?
-Ha sido una casualidad encontrarte Judy, la verdad no esperaba hacer esto tan pronto- dijo Fred soltando su portafolio-. Te diré algo, te daré otra oportunidad...
-¿De qué hablas, Fred?- preguntó ella sonriendo, pero su actitud no le causaba nada de gracia. La ponía nerviosa, muy nerviosa.
-Puedes ser parte de mi harem... o parte de mis soldados- dijo él sonriendo con malicia.
-Fred, esto no es gracioso- dijo ella con mirada severa.
-Nunca ha sido un chiste.

La velocidad en la que Fred se movió la tomo totalmente por sorpresa, bastante contradictoria en alguien tan grande y musculoso. La tomó del cuello y la estrello contra la pared, recargo su cuerpo contra el de ella, impidiéndole moverse por completo. Los conejos alrededor voltearon a verlos y salieron corriendo; Fred soltó una carcajada.

-Míralos, Judy. Por ellos luchaste, y nadie te lo agradece...
-Fred...- le costaba trabajo respirar. Usando ambas manos intento aflojar el apretón en su cuello, pero no parecía que fuera a funcionar, además cada vez se sentía más débil.
-Judy, Judy, querida Judy- dijo Fred mirándola con diversión.

Lamió su mejilla y saboreo el momento, mientras la miraba de forma condescendiente.

-Pensaba ir por ti luego, ya que la investigación comenzara...
-¿Qué investigación?- preguntó ella forcejeando con los ojos cerrados.
-Mi investigación...- Fred volvió a sonreír, ahora mostrando sus dientes. Una hilera de blancos triángulos filosos, gruesos y amenazantes.
-Fred... suéltame... soy un... policía- susurró Judy al borde de perder la consciencia.

Fred volvió a reír. Soltó el cuello de Judy, permitiéndole respirar, pero el resultado de esto no fue mejor. Aun recargando su enorme cuerpo contra la hembra, uso esa mano para recorrer lujuriosamente a Judy. Su mano se detuvo en la entrepierna de ella, acariciándola por sobre la ropa. Judy estaba demasiado ocupada recuperando la respiración para que esto le importara.

-Soldado o juguete. Tú decides- dijo el conejo riendo.

De un movimiento bajo totalmente el pantalón de Judy. Ella no se dejó llevar por el pánico, sino que aprovecho esto para escapar del peso de Fred; logro liberar una pierna y dio una firme patada en el rostro a Fred, quien la soltó y rodo unos cuantos metros. Tosiendo, pero ya notablemente restablecida, Judy se puso en posición defensiva.

-Estas... bajo arresto- dijo ella con la voz temblorosa.
-Ja...- Fred se puso de pie.
-¡No te muevas!
-Judy, estas temblando- replicó el macho con tranquilidad-. Mira esa nariz...

Judy respiraba agitadamente, observado a ese extraño enemigo. Nunca pensó encontrarse una amenaza en un animal tan pequeño, y normalmente cobarde, como era un conejo; pero le quedaba claro que Fred no era un conejo común, lo cual la desconcertaba aún más. Ella lo conocía de toda su vida, y nunca había sido así.

-No tienes nada que temer... siempre que no me provoques...
-Eres un maldito loco- dijo ella sin perderlo de vista.
-¿Vendrás conmigo?
-Tú vendrás conmigo- respondió ella.
-Bien, entonces serás un soldado- dijo Fred sonriente-. Y ya que experimentes el virus... no te perdonaras haberme desafiado.
-¿Virus?
-Bellwether te envía saludos- dijo Fred.

Ese comentario hizo que bajara la guardia. Ese único segundo fue suficiente para que Fred corriera a su portafolio; ella lo persiguió, dispuesta a dejarlo fuera de combate, pero no llego a tiempo. Fred tomó el portafolio y lo abrió; al girarse recibió una patada en el rostro, pero ella recibió un fuerte piquete en el brazo. El macho cayó al suelo. Al voltear a ver a su brazo, pudo ver un pequeño tubo metálico caer al suelo. Por un momento entró en pánico, pero recordó que el virus de Bellwether solamente afectaba a los depredadores, así que recupero la compostura y se giró hacia su enemigo.
Fred se sentó en el suelo, escupiendo sangre y cerrando su maletín. Ella se abalanzó rápidamente hacia él, pero Fred la repelió con una ágil patada en su costado.

-No me atacaras a mí, Judy- dijo él riendo-. Me pregunto cuántos de tus hermanos morirán antes de que se den cuenta que no eres la misma...
-Yo nunca cambiare, imbécil- dijo Judy girándose y pateando la barbilla de Fred en un rápido movimiento.

Fred cayó al suelo, momento que ella aprovecho para hacerlo girar; aplicó una llave en el brazo izquierdo del macho y se recargo con toda su fuerza contra él, dejándolo boca abajo.

-¡¿Pero qué carajos?!- exclamó Fred desconcertado- ¡Ya deberías ser salvaje!
-El virus de Bellwether solo afecta a los depredadores, imbécil- dijo Judy escupiendo sangre-. Debiste ver las noticias hace un año...
-Duele...- susurró Fred con la boca contra el suelo.
-Ahora me vas a decir de dónde demonios sacaste muestras del virus, y que carajos significa todo de lo que hablabas- exigió Judy con mirada furiosa.
-Mírate, Judy...- rio Fred-. Tienes el control... y aun tienes miedo...

Judy respiraba agitadamente, y su cuerpo temblaba, pero aun así no aflojaba ni un poco su agarre. Molesta, apretó más su agarre y escucho un crujido; Fred profirió un grito ahogado contra el piso. Sintió una satisfacción hasta entonces desconocida para ella. Y eso solo la asustó un poco más.

-Fuiste una mala opción, lo admito...- susurró Fred entre gemidos de dolor y risas maniacas-. Solo... no pude resistir la tentación...
-Empieza a hablar- exigió Judy. La situación se estaba saliendo de control; su corazón estaba desbocado, y su mente no pensaba claramente. Si ese imbécil no empezaba a cooperar, no estaba segura de lo que fuera capaz.
-Bien... Bellwether...

Fred puso su pie derecho en el suelo, cosa que debía ser completamente imposible por la posición en la que estaba, y empujo con todas sus fuerzas. El impulso elevo a ambos, haciendo a Judy soltar a Fred para caer rodando al suelo; Fred cayó sobre su hombro sano y tomo con su mano derecha el portafolio. Judy se puso de pie con dificultad.

-Me has sorprendido, Judy...- dijo Fred sonriendo-. Nunca espere tanto de...
-¡Alto ahí, Buddy!

Fred se enderezó, con su brazo izquierdo colgando flácido. Dos zorros aparecieron a la izquierda de Judy, vestidos con gabardina; uno era rojo, como Nick, pero el otro era de un color azul. Fred no obedeció, se giró y salió corriendo. El zorro rojo corrió detrás de Fred, empezando a disparar dardos tranquilizantes; el zorro azul, por el contrario, fue corriendo hacia ella.
Se quitó su gabardina y la puso sobre los hombros de Judy; solo entonces recordó que estaba desnuda de la cintura para abajo. Ese simple pensamiento quito toda la adrenalina de su sistema, haciéndola caer de rodillas, cansada y asustada. Volteó a ver al recién llegado, solo para darse cuenta que de hecho se trataba de una hembra.

-Gracias...- susurró ella al borde de las lágrimas.
-No te preocupes, la policía llegara y...
-Yo soy policía- dijo ella agachando la mirada-. Agente Judy Hopps, de la ZPD...
-¿En serio?- la hembra parpadeo al parecer muy impresionada-. No tenía idea, oficial...
-¿Quiénes son ustedes?
-Agentes Fox y Krystal, de la Agencia de Investigación- respondió ella sonriendo.

* * * * *

-Su nombre es Lenard Hienz- dijo Bogo mientras caminaban por los pasillos-. Una hiena macho. Tiene treinta años de edad, soltero, trabaja como vendedor de autos. No tiene historial de arrestos, citatorios o una simple multa.
-Bien.
-La víctima se llamaba Porquisimo Chancho. Un cerdo- declaró Bogo; entrego los expedientes-. Padre de familia, de cuarenta años. Le sobreviven una viuda de edad aproximada y dos hijos varones. Dueño de una tienda de instrumentos musicales. Algunas multas por faltas a la moral, pero nada raro en un cerdo.
-¿Por pasear desnudo?- preguntó Nick mientras leía el expediente de Porquisimo.
-Es común que rompan sus pantalones en la vía pública.
-Por lo cual podemos declarar que ambos eran ciudadanos comunes.
-Exacto. Por el momento hemos mantenido todo el asunto en un secretismo total- dijo Bogo suspirando-. Ha sido fácil: nadie quiere hablar del asunto.
-¿Qué sucedió?
-Mira, Nick, aun eres nuevo en esto; fuiste reclutado como parte de un programa de entrenamiento exprés, por los méritos logrados. No estoy cuestionando tu capacidad, pero créeme cuando te digo que no estás listo para esto- dijo Bogo desviando la mirada-. Yo desearía nunca haberlo visto...
-¿De qué habla?
-¿Sabes cómo murió el señor Porquisimo?- preguntó Bogo con mirada severa-. Murió devorado...

Nick esbozo una sonrisa, a punto de hacer un comentario ingenioso; pero en el rostro de su acompañante se dibujó una mueca de asco genuino. Nick palideció entonces.

-¿Hienz devoró a Chancho?- preguntó el zorro horrorizado.
-Los primeros dos policías que llegaron a la escena del crimen, Cornelio y Rinardo, están internados... en un psiquiátrico- dijo Bogo cubriéndose el rostro-. Los que vimos las fotos de la escena, no hemos podido dormir desde ayer. Y eso incluye al alcalde... Yo tuve que tomar las fotos...

Nick miro el expediente de Lenard, tratando de encontrar un sentido a esa locura. Entonces recordó porque estaba ahí.

-El virus...
-Como sabes, la exposición a los "aulladores" provoca un estado de confusión agresivo; una exposición al químico concentrado y modificado de Bellwether causa un efecto viral que regresa a los "depredadores" a un estado de consciencia primitivo y peligroso. Ambas son indetectables; aun sabiendo lo que buscamos, el aullador no deja rastros detectables... no para nuestra tecnología.
-¿Porque cree que es una versión modificada?- pregunto Nick. A su parecer, el virus original era suficientemente poderoso y peligroso para que, con las circunstancias adecuadas, causara exactamente la misma tragedia que su capitán describía.

Llegaron al final del pasillo. Detrás de una cámara de vidrio, Lenard se mantenía sentado, esposado y encadenado al suelo; la hiena levanto el rostro sonriendo.

-¿Ya puedo hablar con mi abogado?- preguntó Lenard rascándose la barbilla.
-Este es Lenard. Tal como lo encontraron los policías- dijo Bogo girándose hacia Nick-. No le hemos administrado el suero original...
-Espera, eso significa que...
-Que estaba plenamente consciente cuando devoró a Porquisimo Chancho- completó Bogo con furia-. Y no le importa, no entiende cual es el problema y quiere a su abogado...



Corenote:
Anteriormente mencione que había empezado a escribir este capítulo por cuenta doble, y así lo hice: uno donde Nick se había declarado y otro donde no. Este es en el que no se declaró.
Escribí ambos capítulos, pero la trama del otro tenía un avance ridículamente rápido; no me gusto. Lo descarte y me quede con este, pero… algo le faltaba. Quise profundizar en Judy, pero sentí que era muy pronto. Quise robar escena con Nick, pero no funcionaba (siento que el capítulo anterior fue de él). Nada me gustaba.
Metí un médico, metí un hermano, metí una plática telefónica (más elaborada) y nada funcionaba… Entonces surgió Frederick Bunnyard, o Fred Buddy ¿Un triángulo amoroso? ¡Qué tontería! Nick y Judy son mágicos, juntos, sin lugar a dudas; están destinados. Punto. Pero Fred… Un villano, no se veía nada mal. Sola, lejos de Nick, expuesta y confundida. Era el momento ideal para presentar al villano…
Señores, conozcan a Frederick Bunnyard, el villano oficial del fic.
Fred hizo todo funcionar perfecto… a pesar de su marcada ausencia (entenderán esto después). Le dio una clara dirección al fic y facilito que pudiera diseñar la historia de forma más natural ¿Fred está obsesionado con Judy? No, y no quiero que tengan esa impresión. Solamente ve en Judy un peligro (después de todo ella descubrió a Bellwether) del cual deshacerse…
Solo tras la inclusión de Fred me sentí cómodo con la trama… ¿Y Lenard? Bueno, él también es parte importante de todo esto. El paciente cero.
Disfruten el fic!!!
No olviden dejar otro comentario, que siempre me anima verlos!
No sé, escribo demasiado rápido y no veo necesidad de “atorar” el fic cuando algunos capítulos se están acumulando sin nada más que pulir. Espero les haya gustado! No puedo prometer que seguiré el mismo ritmo de inicio (sobretodo ya iniciado las “zukulentas” escenas), así que disfruten por el momento y regálenme un comentario.
Saludos!


¿Es Nick demasiado cobarde en el fic?

Bien, puede ser. No estoy seguro si es tan cobarde respecto a sus sentimientos como para que sea un OoC (fuera de personaje), lo que si se es que el Nick de mi fic, siendo sincero, no es más que un reflejo de mí mismo; cuando vi la película, sentí como ver mi propia historia, identificándome mucho con Nick. Yo sé lo que es esconder tus sentimientos, escapar por el camino fácil y nunca enfrentar tus problemas (y hacerte muchos más de paso), intentando encajar de una forma que no quieres, cumpliendo expectativas y resignándote a dejar tus sueños.
Judy, por su parte, me recuerda mucho a mi esposa. Viene de una familia grande, de educación cuestionable y mediocre (siendo sinceros), pero aun así ella nunca deja de luchar; es ella quien ve potencial en Nick, quien lo ayuda a encontrarse con una parte de sí mismo que se negaba a admitir. Directa, dedicada, obstinada y dulce.
No sé si Nick sea exageradamente cobarde, pero sé que en la realidad hay personas que hemos sufrido mucho y volver a confiar, no solo en los demás sino en ti mismo, cuesta demasiado. Supongo que por eso hice este fic, no solo por sus cabos sueltos: no podía dejar inconclusa esa relación. Nick merecía la misma oportunidad que yo tuve de ser feliz.
La batalla entre Akatsuki y Jinchurikis
http://www.fanfiction.net/s/6618904/1/F ... iki_Escape
Legión-Vórtices:Antologia independiente
https://play.google.com/store/books/det ... QBAJ&hl=es

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