BIOHAZARD'96 [The True Story Behind] VOL.1

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The Inc.IdenT
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BIOHAZARD'96 [The True Story Behind] VOL.1

Mensaje por The Inc.IdenT » 23 Jul 2010 03:31

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"Filmamos la secuencia de introducción en la orilla del río Tama (Bahía de Tokyo, Japón). Al comienzo de la escena, Jill gesticula con su cara fingiendo estar asustada, pero no lo estaba.
La actriz que la interpretaba era solo una estudiante de instituto por aquél entonces y tuvo que empezar a correr en campo abierto, en mitad de la noche siendo acribillada por los mosquitos, así que ponía cara de 'quiero irme a mi casa!' Sólo era una adolescente. Aquella filmación barata fue por completo un error mío. No tenía suficiente tiempo ni dinero, y debería haber escogido a los actores según sus cualidades interpretativas, pero ahora ya es demasiado tarde para eso."

-SHINJI MIKAMI


RESIDENT EVIL Intro
DIRECTOR: Matsuhisa Hosoki
REPARTO: Scott McCulloch aka. CHARLIE(Chris Redfield), Una Kavanagh aka. INEZH(Jill Valentine),
Barry Gjerde aka. GRÉGORY (Barry Burton), Lynn Harris aka. LINDA (Rebecca Chambers),
Sergio Jones aka. ERIC (Albert Wesker), Jason Wool aka. JASON (Joseph Frost), Ward E. Sexton (Narrador).
PRODUCTOR: Norihiro Nishitani
FOTOGRAFÍA: Iwao Hara
ILUMINACIÓN: Takahisa Aida
MAQUILLAJE: Shoko Kato
PELUQUERÍA: Wakana Hara
CASTING: Toru Tateishi
AÑO Y DURACIÓN:1995, Color, 3'46''

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El río Tama a su paso por Tokyo y Kawasaki, Japón. Es un lugar frecuentado por aficionados a la pesca con caña.

"Yo opinaba que debíamos de hacer entrar al jugador en el universo del juego, a fin de hacerle tomar consciencia de la situación y sus consecuencias antes de que comenzase el juego propiamente dicho.
La situación de los personajes en el escenario, la huida precipitada a través del bosque hasta llegar a la mansión... no puedes escapar solamente, así que, qué piensas hacer en esa situación?
Cómo vas a enfrentarte a esas horribles criaturas? Cómo piensas sobrevivir?
Quería explicar el objetivo del juego a través de esa introducción.
La otra razón para utilizar actores reales guarda relación con las capacidades de los sistemas de 32 bits. Quería dejar pasmados a los jugadores con esa secuencia,
pero me resultaba imposible recrear con un ordenador lo que yo tenía en mente. Por esa motivo use actores reales."

-SHINJI MIKAMI


Tras finalizar el script previo para el juego (en contra de la voluntad de Mikami), el equipo de sonido se dispuso a grabar todas las líneas de diálogo para el juego en japonés. Sin embargo, una vez finalizado el trabajo, la idea fue reconsiderada ya que la trama transcurría en Estados Unidos y los productores opinaban que resultaría más lógico que los personajes hablasen en inglés. Esta decisión unida al hecho de que se iban a filmar diversas secuencias de imagen real con actores para el comienzo y los distintos finales del juego llevó a descartar los diálogos japoneses en favor de unos nuevos grabados por los mismos actores que interpretaban las versiones de carne y hueso de los personajes.

Para tratar de cubrirse las espaldas en cuestión de reclamaciones por derechos de imagen, los actores (que Mikami había elegido personalmente basándose en su aspecto) tuvieron que firmar sus apariciones ante las cámaras con seudónimos que no corresponden necesariamente con sus nombres reales. Sin embargo, como también tuvieron que prestar sus voces para rehacer el trabajo de doblaje de sus homólogos japoneses, sus nombres reales quedaron registrados con una acreditación de actores de doblaje simplemente. Además de esos problemas, el hecho de que los diálogos se tradujesen casi literalmente del japonés en lugar de ser reescritos dio lugar a un conjunto de frases forzadas y poco coherentes. Una de ellas, pronunciada por Grègory Gjerde en una de las escenas iniciales ha sido nombrada una de las 10 peores frases de la historia de los videojuegos: "And, Jill, here's a lockpick. It might be handy if you, the master of unlocking, take it with you."

Fue Tokuro Fujiwara, creador de la serie MegaMan y mento de Mikami, quien impulsó un proyecto para crear un juego de terror en la inminente máquina de Sony Computer Entertainment, la PlayStation:

"Fujiwara me llamó un buen día para decirme que quería crear un juego de terror con un sistema basado en Sweet Home. Me dijo además que tenía que ser 'algo que mereciera realmente la pena’, así que pensé que había llegado mi oportunidad!
En Biohazard, a pesar de que el sistema es el mismo que en Sweet Home, hay muy pocas similitudes, pero tomé muchas ideas de ese título. Sweet Home no se vendió bien en su día, pero yo sigo opinando que es una obra maestra."

- SHINJI MIKAMI


Sweet Home era un RPG japonés que fue lanzado en la Nintendo Famicon en 1989, al mismo tiempo que se estrenaba una película de bajo presupuesto basada en él. La trama giraba en torno a un grupo de cineastas que visitaban la antigua Mansión Mamiya para filmar un documental sobre un famoso fresco pintado. Años atrás Lady Mamiya y su marido Ichirou habían perdido un hijo al caer este en la caldera de la casa de forma accidental. Completamente enloquecida, Lady Mamiya comenzó a raptar niños para quemarlos en la misma caldera y que pasasen a ser compañeros de juego de su difunto hijo. Finalmente la mujer terminaba por suicidarse y su alma quedaba en pena, vagando por la mansión en busca de su hijo perdido.

La película nunca fue estrenada fuera de Japón y tan solo se conserva en VHS.

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La ominosa Mansión Mamiya.

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Portada de Sweet Home (NES).

Además de ambientarse en una mansión, Biohazard también tomó de este juego las secuencias de carga entre habitaciones en las que se veían puertas abriéndose y cerrándose tras nosotros. Al ir desplazándose por la finca, el jugador descubría diarios antiguos que le iban desvelando la trama y el funesto destino de los personajes. Uno de esos archivos se refería a la Mansión Mamiya como "La Casa Del Mal Residente" ('The house of residing evil')...

"El concepto era generar un sentimiento constante de angustia y ansiedad haciendo el juego muy, muy siniestro. Nuestra primera idea fue la de generar una sensación de terror anticipado para que la experiencia resultase sobrecogedora y diferente a la del resto de juegos. Eso lo conseguimos gracias a las capacidades de la nueva generación de consolas {la PlayStation} que hizo posible esos gráficos tan llamativos. Esa sensación de angustia fue nuestro principal objetivo."

- SHINJI MIKAMI


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Imágenes por cortesía de Survivhor y Biohazard France.

Shinji Mikami ni siquiera tenía intención de escribir un argumento o una mínima trama para su juego. "Un juego de terror en una casa siniestra no necesita argumento" les había dicho en repetidas ocasiones a los directivos de CAPCOM. Después de desechar los elementos sobrenaturales (con fantasmas y otras apariciones) de la idea original, el equipo se había centrado en conceptos más cercanos a la ciencia-ficción y a las obras de Katsuhiro Ôtomo (Akira, Memories) introduciendo algunos componentes de ciberpunk y robótica (algunos de los personajes tendrían partes biónicas).
La imposición de crear un hilo argumental complejo para que el jugador se viese inmerso en el juego supuso replantear esas ideas en busca de algo más tangible, coherente y sobretodo cercano al público occidental. Así, sin perder su inspiración nipona, los creadores se centraron en las películas de terror hollywoodienses que iban desde los clásicos de la Universal en los años 30, pasando por la ciencia-ficción camp de los 50, los thrillers de suspense de Hitchcock, los films de espionaje de la saga James Bond, hasta el cine gore de finales de los 70 y principios de los 80. Sin embargo, en una entrevista realizada a Shinji Mikami y Jun Takeuchi (responsables directos del juego), estos reconocieron que su principal fuente de inspiración fue la cinta de culto "Night Of The Living Dead" (George A. Romero, 1969) y sus posteriores secuelas.

A partir de ese punto se creó un argumento muy ramificado con multitud de variantes y escenas aleatorias, amén de distintos finales posibles, y se definió a un grupo de personajes con unos roles muy definidos que serían los que soportarían el peso de la trama. Mikami confesó en una ocasión que al verse obligado a dar una trama al juego había imaginado algo más amplio que lo que mostraría la versión final del juego (la falta de tiempo les obligó a eliminar la línea argumental sobre George Trevor, arquitecto de la mansión, y su familia, que podrían retomar en el remake del juego 6 años después), así que si el título tenía éxito podían continuar extendiendo la trama en las siguientes entregas.

biohazard: The Beginning
by Hiroyuki Ariga

Capítulo Uno: Llamada A Medianoche
Oculto:
Cada vez que el teléfono suena en mitad de la noche se que ha muerto alguien que seguía con vida el día anterior. Pasa constantemente, salvo cuando se equivocan de número. Como aquella mujer ebria que estaba convencida de que yo era su antiguo amante perdido, o el idiota que me saturó la línea con un denso monólogo en portugués.

Tengo ese miedo nocturno al teléfono desde hace cinco años, desde que aquel agente estatal me llamó a las dos de la mañana para decirme que mis padres habían muerto. Su mono-volumen fue embestido por un camión semi-trailer . Quedaron tan descompuestos que el forense tuvo que identificarlos con sus fichas dentales.

A pesar de haber ingresado en el S.T.A.R.S., una división del Departamento de Policía de Raccoon City para combatir crímenes violentos y llevar a cabo operaciones de rescate, sigo temblando cuando el aparato suena en este piso oscuro antes de que amanezca. Ocurren muchas salvajadas durante la noche. La mayoría de la gente duerme, así que normalmente no suelen haber testigos presenciales. Un crimen violento puede permanecer oculto durante horas, lo que significa que, cuando llego al lugar de los hechos, el cuerpo suele estar tieso como una tabla.

Así que cuando ese teléfono suena, puedes apostar que ha ocurrido algo no muy bueno.

Por ejemplo, hace media hora. Estaba en mitad de uno de mis sueños favoritos, ese en el que soy un cantante rock adorado por una masa de fervientes fans femeninas, cuando recibí una llamada de Billy, mi mejor amigo desde el colegio. Normalmente me alegra oír la voz de mis viejos amigos, incluso en mitad de la noche, pero esta no era una llamada habitual, a menos que alguien hubiese empezado a instalar teléfonos en los ataúdes. Veréis, Billy llevaba muerto tres meses.

Mi colega acababa de ser contratado como investigador para una gran empresa local llamada The Umbrella Company. Entonces, tres meses atrás, fue repentinamente transferido a Chicago para colaborar en no-se-qué investigación confidencial. Dejó Raccoon City en lo que parecía un vuelo rutinario de uno de los jets privados de la Compañía. Resultó que el vuelo no tenía nada de rutinario. Una hora después del despegue, se perdió el contacto por radio y el aparato se esfumó del radar.

El día después de la desaparición del jet, una barca de pesca encontró fragmentos del fuselaje y los cuerpos de ocho pasajeros flotando en los Great Lakes de Illinois. A Billy y a otros 12 pasajeros no lograron encontrarlos, y los investigadores concluyeron que los cadáveres se habían hundido en las aguas heladas. Caso cerrado, salvo por los detalles del funeral de Billy y el sabor amargo de la pérdida de un gran amigo al que nunca volvería a ver.

O al que nunca volvería a oír. La llamada tenía que ser alguna clase de broma enfermiza. “Quienquiera que seas, tienes un asqueroso sentido del humor” dije deseando echarle el guante al malnacido que estaba al otro lado de la línea.

“Chris, te lo juro, soy yo. Billy."

Esta vez presté atención a la voz del que hablaba, fijándome en su tono y en la inflexión. Evidentemente sonaba como Billy, pero quería que pronunciase algunas frases más antes de fijar la idea en mi mente. “Si eres Billy, dime como sobreviviste al accidente de avión.”

“No iba en el avión cuando se estrelló, Chris. Veinte minutos después del despegue, el jet de la Compañía aterrizó en un aeropuerto privado del estado vecino. Me bajaron del avión y me trajeron del vuelta a Raccoon City.”

Ya no me cabía duda. Esa voz era la de mi viejo amigo. “De qué va todo esto, Billy? Por qué iba la Compañía Umbrella montar el tinglado de subirte a un vuelo hacía alguna parte para después traerte de vuelta? Y por qué la Compañía no le dijo a tus familiares y amigos que seguías con vida? No entiendo nada de esto.”

“Tenían que hacerme desaparecer” dijo Billy.

Me levanté de la cama y miré el despertador fluorescente de mi mesilla. Era la una de la madrugada. Sólo había dormido un par de horas, no era de extrañar que aún estuviese hecho polvo. Y las copas que me había tomado la antes de acostarme no me habían espabilado precisamente.

“Supongo que la Compañía y tú tendréis una buena razón para que tuvieras que ocultarte.”

“No es una 'buena' razón. Es una perversa. Formo parte de un error atroz.”

Eché un trago largo de la botella de agua que tenía junto a la cama. “Qué clase de error?”

“Me gustaría poder contártelo todo, Chris, pero no puedo darte detalles por teléfono, entiéndelo.”

“Lo entiendo. Entiendo que mi mejor amigo me está poniendo paranoico.”

“Chris, guardo un secreto, más terrible que lo que seas capaz de imaginar.”

“Qué secreto? De qué estás hablando?”

“El secreto que hay tras la serie de crímenes que estáis tratando de resolver.”

“No juegues conmigo Billy. Quiero que me cuentes lo que sabes.”

“Voy a contártelo, pero no por teléfono. Puede que tengan pinchada la línea.”

“Cómo no...”

“No puedo correr ese riesgo,” me espetó con la voz atenazada y llena de nerviosismo.

“Entonces qué quieres hacer?”

“Tenemos que vernos. Solos tú y yo.”

“Ok, dónde y cuándo?”

“En el parque cercano a Victory Lake, el del norte de la ciudad, ya sabes. Ve allí lo más rápidamente posible.

“A qué vienen las prisas?”

“Están intentando matarme, Chris.”

Esas palabras dieron urgencia a la situación. “Ok colega, estaré allí en treinta y cinco o cuarenta minutos.”

Me puse la misma ropa que me había quitado hacía dos horas, cogí otra botella de agua fresca de la nevera y me bebí la mitad de un solo trago. La otra mitad me la eché por encima mientras me dirigía a mi coche. Si tenía que recorrerme las carreteras en mitad de la noche prefería estar mojado y despierto que seco y medio muerto.

Mi Shelby Cobra cobró vida y me puse en camino a Victory Lake, esperando poder llegar allí en menos de cuarenta minutos. Joder, en un Shelby puedes estar a medio camino de la luna en cuarenta minutos. Tomé una curva cerrada al doble de la velocidad permitida, luego solté el acelerador y empecé a pensar en Billy.

Él y yo habíamos sido inseparables durante el instituto, a pesar de que nos consideraban como “La Extraña Pareja” de nuestra clase. Billy era un sobresaliente con patas que nunca se metía en problemas, mientras que yo apenas conseguía aprobados y pasaba la mitad del tiempo en el despacho del director.

Después de graduarnos, Billy ingresó en el M.I.T, el "Massachusetts Institute of Technology". Como sabía que yo no estaba preparado para la universidad, me alisté en las Fuerzas Aéreas. No pudimos vernos demasiado a menudo durante los siguientes cuatro años, aunque recibía una carta de él cada seis meses más o menos. Me avergüenza reconocer que no respondí ni una sola.

Un mes después de terminar sus estudios, Billy vino a trabajar para "The Umbrella Company" en Raccoon City. Un año más tarde, volví a casa para ingresar en las filas de S.T.A.R.S. Billy y yo retomamos nuestra amistad enseguida, y quedábamos con frecuencia hasta que me anunció el traslado a Chicago.

Ahora que lo pienso, me resultó extraño que Billy no me escribiera ni una sola vez durante ese primer año. En ese momento supuse que estaría ocupado. Pero ahora se que había otra razón, que a juzgar por su tono de voz debía de ser una mucho más siniestra, por la cual no había sabido nada de mi viejo amigo. No tenía ni idea de cual podía ser esa razón.

Atajé por las desiertas callejuelas de las afueras de Raccoon City y me metí por una secundaria de dos carriles en dirección norte, rápido como una flecha. No había nadie en la carretera a esas horas de la noche, ni siquiera los tractores agrícolas, así que pisé el acelerador a fondo. El enorme V-8 del Shelby respondión con profundo rugido haciendo que mis hombros se empotrasen contra el respaldo del asiendo mientras la aguja alcanzaba los 110 km/hora.

En cinco minutos divisé las colinas y levanté mi pie del pedal. Siempre me ha emocionado la conducción por montaña; reduje a tercera y luego a segunda cuando el Shelby entró en la primera curva en forma de U. La carretera se estrechaba según ascendía a la montaña a través de una sucesión de curvas cerradas. Mis brazos empezaban a resentirse de tanto dar bandazos con el volante.

Entonces, justo cuando aceleraba para salir de una de esas curvas, una mujer apareció repentinamente en la luz de los faros. Iba a setenta y cinco y ella estaba lo suficientemente cerca como para acabar empotrada en mi parachoques. Dejé de acelerar y presioné con fuerza el pedal del freno, pero aún así iba a golpearla. Así que hice lo único que podía, di un volantazo y empotré el Shelby en el arcén.

El quitamiendos reventó con el impacto y durante varios segundos permanecí sentado en silencio, temiéndome heridas graves y unos cuantos huesos rotos. Afortunadamente estaba ileso, así que desvié mi atención hacia la mujer. Parecía haber perdido el conocimiento y yacía sobre el pavimento a unos tres metros de mi coche. Bajé del vehículo y me di prisa en socorrerla. Al acercarme comprobé horrorizado que tenía el cuerpo cubierto de heridas por mordedura.

Me acerqué mucho para comprobarlo detenidamente. Había hueso asomando por debajo de los boquetes en su piel y pequeños manantiales de sangre en cada una de las arterias destrozadas. Contuve las nauseas y me arrodillé a su lado. Levantó una de sus manos hasta alcanzar la mía.

“Oh Dios, qué le ha pasado?!”

“Él…” sus labios formaron la palabra, pero no emitieron ningún sonido.

La habían degollado.

Me esforcé en examinar el resto de su cuerpo mutilado y me atraganté al contemplar la parte inferior de su torso. Le habían arrancado toda la sección del estómago — como si un tiburón blanco la hubiera mordido en medio– y sus órganos se habían desparramado sobre la carretera.

Mis manos y mis brazos estaban cubiertos de una sangre pegajosa y apenas podía respirar, pues el aire se volvía denso con el hedor de los intestinos desgarrados. Y cuando creía que aquella horrible situación no podía ir a peor, un alarido de angustia brotó de la oscuridad nocturna. Me volví hacia el lugar del que salió el grito y vi un moderno descapotable con el techo plegado a unos treinta metros en mitad de la carretera.

A la luz de la luna observé alguna clase de animal grande saltar dentro del coche. Al principio pensé que era un Newfoundland grande y de color negro. Entonces me di cuenta que aquella cosa era al menos el doble de grande que uno de esos perros. El conductor empezó a gritar de nuevo, y pude ver como sus brazos se dislocaban al tratar de contener al animal. Repentinamente se quedó quieto.

Cogí mi Beretta automática de la guantera del Cobra y corrí hacia el descapotable. Me detuve a unos cinco metros y apunté con mi pistola. Al sonido del disparo el animal se revolvió y fijó en mí una mirada vacía. Tenía los ojos inyectados en rojo, incluso las pupilas, y una dentadura amarillenta que parecía tan peligrosa como la de un tigre de bengala.

Un extraño gemido gutural surgió de su garganta y me erizó los pelos de la nuca. Mantente tranquilo, me dije a mí mismo . Tú tienes una pistola, él no. Y puede que tampoco sepa lo que es una pistola. En este instante tú, Chris Redfield, tienes el control de la situación.

El animal bajó del coche y retrocedió un solo paso alejándose de mí. O no.

En un abrir y cerrar de ojos aquella cosa estaba a dos pasos de mí. Ahora podía olerlo y desprendía un hedor pútrido, como a descomposición. Como a muerte. Momento de tomarse las cosas en serio. Levanté el arma con ambas manos, contuve el aliento y abrí fuego contra la cabeza del animal.

Nada. Ni chorros de sangre ni carne perforada ni huesos astillados. Fue como lanzarle palomitas de maíz a aquella cosa. Me refiero a que no había fallado; no desde aquella distancia. Pero no habían agujeros de bala. Joder, el animal ni siquiera parecía sofocado. Qué clase de obra del demonio era aquella?

Vacié el resto del cargador sobre el animal y estuve a punto de volver corriendo a mi coche cuando, repentinamente, aquello pareció perder su interés en mí. Esa cosa emitió un último gruñido, giró torpemente y desapareció en las profundidades del bosque. Estuve temblando de pies a cabeza largo rato con el sudor empapándome la camiseta. Luego respiré profundamente, recargué la Beretta y me acerqué muy lentamente al descapotable.

Por supuesto que el conductor estaba muerto, despedazado de la misma manera que la mujer que tenía a mis espaldas. Le faltaba la mitad de la cara, y uno de sus globos oculares colgaba de la cuenca envuelto en un pegote de tejido. La luz de la luna incidía con precisión sobre el cráneo abierto de aquel hombre, haciendo brillar su cerebro rosado. El resto de su cuerpo parecía recién salido de una picadora de carne. No quedaba mucho que reconocer de lo que antes era una persona.

He visto bastantes muertes últimamente. Cinco contando estas dos personas que acababan de morir ante mis ojos. El primer asesinato se produjo hace unos seis meses y llevo investigando esos casos desde entonces.

En realidad la palabra "estraño" no define ni la mitad de estos crímenes. Había algo siniestro en esos casos, algo que iba más allá de un homicidio común. He estado trabajando en ello durante varias jornadas de dieciocho horas, pero el único apoyo que hemos recibido en este asunto ha sido por parte de los medios de comunicación. Siguen insistiendo en que la policía no se esfuerza lo suficiente en resolver este caso. Supongo que es lo que se puede esperar de un grupo de funcionarios públicos.

Volví a mi coche e informé por radio al departamento. No podía abandonar la escena y dejarla sin vigilancia, así que esperé a oír las sirenas acercarse y entonces seguí mi camino hacia Victory Lake. Aunque ahora ya no había manera alguna de llegar a tiempo.
Capítulo Dos: El Colgante
Oculto:
"Billy," llamé a través de la brisa húmeda del lago, consciente de que llegaba media hora tarde al encuentro.
Ninguna respuesta, al igual que no la había habido a mis intentos anteriores. La noche aún era cálida y podía notar el sudor resbalándome por la mandíbula hasta la barbilla. Me giré hacia el aparcamiento iluminado por el brillo de la luna. El único coche era mi Shelby plateado. Se había largado Billy cansado de esperar? O tal vez había dejado su coche entre los árboles para que nadie lo viera.

Agarré una linterna grande de mi maletero y empecé a inspeccionar entre los árboles y la maleza. Busqué durante una hora y no encontré nada. Sólo recuerdos. Billy y yo jugábamos en aquel parque cuando éramos pequeños. Nuestro lugar favorito era un cobertizo junto a la orilla. Por curiosidad, decidí echarle un vistazo al viejo edificio.

La puerta chirrió sobre sus bisagras al colarme en el interior del lugar en penumbra con la linterna encendida. Barrí el interior con el haz de luz. Había media docena de botes y canoas en mal estado y sin reparar, un par de ellos cubiertos por una telaraña de varios años. El resto del lugar estaba repleto de viejos motores de lancha desmontados, varias piezas de maquinaria y herramientas.

"Billy, estás ahí?" pregunté en voz alta. "Soy yo, Chris."
Nada. El silencio de la noche sólo lo quebraba el sonido de las olas rompiendo contra los pilotes del cobertizo. Daba media vuelta dispuesto a marcharme cuando el haz de mi linterna rebotó sobre un objeto de brillante que yacía en el suelo. Me acerqué y vi una cadena de oro de la que colgaba una medalla del mismo metal.

La recogí del suelo mientras las sienes me palpitaban. Era un colgante, uno de los dos idénticos que había regalado a Billy y a Rose, su prometida, en su fiesta de compromiso. Sabía con certeza que Rose tenía fobia al agua. Ella nunca se habría acercado a un cobertizo a orillas de un lago. Así que este tenía que haberlo dejado caer Billy. Probablemente se le cayó mientras me estaba esperando. Si alguien podía dudar de que Billy seguía con vida y de que yo había hablado con él, aquí tenía una prueba de ambas cosas.

Así que ahora ya estaba convencido de que mi viejo amigo estaba vivo, pero seguí sin la menor pista de en que clase de problema estaba metido. Tampoco era capaz de imaginar que tipo de conexión podía tener Billy con la ola de asesinatos que había hecho cundir el pánico en Raccoon City.
Decidí volver entonces a la escena del último crimen para averiguar si los investigadores habían descubierto algo.

****

Cinco coches de policía, una grúa de remolque y un furgón del depósito estaban aparcados junto a la carretera. Dejé mi Shelby detrás de uno de los coches patrulla y me deslicé bajo uno de los cordones amarillos que precintaban la zona de la masacre.

"Por fin vuelves," espetó una voz rasgada por encima de chasquido de las radios de la policía.
Me giré y me encontré frente a la oronda cara del Jefe Brian Irons, comisario del Departamento de Policía de Raccoon City. Brian era quien había organizado el S.T.A.R.S.

"Tú llegaste el primero a la escena, Redfield," me espetó. "Te importaría decirme por qué te largaste?"

"Creí ver a alguien y fui tras él, Jefe," respondí evitando hablar de Billy por el momento.

"Así que viste al responsable."

"Vi algo. No estoy seguro de qué o quién era."

"No estás progresando mucho en esta investigación, verdad Redfield?" puntualizó el hipercrítico mandamás que todos los miembros de S.T.A.R.S. conocíamos y despreciábamos. Aquel tipo estaba tan convencido de la eficacia de su forma de aplicar la ley que era incapaz de pensar en alguien más competente que él mismo para el cargo.

"Quiere encargarse usted personalmente, Jefe? Alguien de su incomparable talento habría cerrado este caso en menos de una hora."

"No me vengas con sarcasmos."

"Déjeme en paz, Jefe."

Permaneció un momento mirándome con el fervor autocomplacido de un pastor evangelista de Viejo Oeste. Aquel hombre era el ego con patas. Había oído que incluso iba a presentarse a las próximas elecciones a la alcaldía. Diez años atrás, Raccoon City era una tranquila comunidad de granjeros, y el alcalde era una especie de admirado empleado de perrera. Pero entonces la Umbrella Company se trasladó aquí y levantó una inmensa planta de investigación y, de repente, todo se llenó de edificios y caras nuevas.

Antes de que nadie supiese lo que estaba pasando, casi la mitad de la población de Raccoon City pasó a depender directamente de la Umbrella Company como medio de vida. De repente el puesto de alcalde era un limón que exprimir, un cargo desde el cual un político astuto podía llenarse los bolsillos.

Conforme aumentaba la población, aumentaba el nivel de delincuencia. La cosa llegó hasta tal punto que la Compañía propuso la creación de un cuerpo especial contra el crimen, financiado a medias con fondos corporativos. La ciudad lo aceptó, y el S.T.A.R.S. fue fundado.

Brian fue el primer capitán de la unidad. Entonces, dos años atrás, fue ascendido a Jefe de policía, y el enigmático teniente Albert Wesker le reemplazó al frente del equipo S.T.A.R.S.

"Hablaré contigo más tarde, Redfield," soltó finalmente el Jefe.

"Eso espero, señor."

Iba a añadir algo más, cuando se percató de la llegada de la prensa y los fotógrafos. Le vi girar sobre sí mismo como una peonza. Ahí estaba la oportunidad de Brian de lucirse ante los medios, y él no pensaba malgastar su valioso tiempo machacando a un simple agente del S.T.A.R.S.

"Presenta tu informe sobre el asunto al subjefe de criminalística," ordenó, luego torció el gesto en una mueca de angustiosa preocupación y echó a andar hacia la manada de periodistas. Logré pillar sus primeras palabras, un aprendido discurso acerca de lo duro que él y su equipo estaban trabajando para acabar con la racha de asesinatos. El tipo lo hizo tan bien que un diría que pagaba las cuotas de inscripción del Actors' Guild.

Un par de minutos más tarde, vi al subjefe frunciéndole el ceño con tanto asco como sentía yo. Irons debió de notar mis ojos sobre su nuca ya que dio media vuelta y se quedó examinándome con la mirada, luego se me acercó una expresión de suma seriedad en la cara. "Chris, tengo entendido que llegaste a la zona en el transcurso de los hechos."

"Casi atropello a la chica."

"Hemos encontrado casquillos sobre el asfalto. Son de tu arma?"

"Seguramente. Vacié el cargador sobre el atacante."

"Entonces debes de tener una buena imagen del tipo."

"No he dicho que fuera un hombre."

"Deja de jugar conmigo, Chris."

Mantuve la mirada del Jefe un momento, preguntándome si me metería en la celda acolchada más próxima en cuanto oyese lo que iba a decirle a continuación. Sólo había una forma de saberlo. "No creo que esta gente esté muriendo a manos de una persona."

"Quieres adelantarme otra vez, listillo."

"Aquello a lo que disparé no era humano. Era alguna clase de animal salvaje, una gran bestia negra parecida a un perro. El perro más jodidamente grande que yo haya visto."

El Jefe contestó, "Si parecía un perro es posible que lo fuera. Tal vez un mastín o una raza de mayor tamaño. Respecto a su agresividad, podría ser que estuviera rabioso."

"La rabia puede hacer que un animal ataque a una persona, Jefe, pero esa enfermedad no convierte a los perros en enormes bestias sedientas de sangre. Si hubiese olido el pestazo que soltaba esa fiera, sabría que ese olor a podrido no lo causa ninguna enfermedad conocida. Y hay más aún. No se le puede matar a balazos. Ni siquiera se le puede frenar. Lo se, descargué mi pistola sobre él."

"Por qué no vienes a la comisaría conmigo, Chris? Así podrás contarme el resto de la historia por el camino."

"No gracias. Si no le importa, prefiero irme a casa a derrumbarme sobre la cama. Redactaré mi informe por la mañana. Ha sido una larga noche de mierda y estoy molido."

Di media vuelta y me dirigí a mi coche. Justo a tiempo, parece ser, porque cuando miré a mi espalda vi a uno de los reporteros salir al paso entre la multitud y dirigirse hacia mí.

"Puedo hablar con usted, Chris?" gritó el periodista mientras corría en mi dirección con la corbata revoloteando tras de él. Era un tío de la ciudad al que conocía y me caía bien, pero yo no tenía ganas de soltarme con nadie en ese momento. Casi me había alcanzado cuando giré la llave en el contacto y eché marcha atrás.

"He oído que has presenciado el crimen, Chris," dijo siguiéndome a la carrera mientras yo reculaba. "Cuando va a hacer algo el S.T.A.R.S. para proteger a los ciudadanos?"

"Pregúntale al Jefe Irons," dije pisando el acelerador al tiempo que derrapaba en las narices de Brian. Su cara enfurecida en mi retrovisor fue algo divertido de ver.

Solté el acelerador al llegar a los ochenta por hora y dejé que el coche se deslizara mientras ponía en orden mis pensamientos. La clave era encontrar a Billy. Estaba convencido de que el sabía la verdad que había tras la ola de asesinatos que estaba haciendo cundir el pánico en Raccoon City.
Pero cómo iba a poder dar con él?
Capítulo Tres: La Central de S.T.A.R.S.
Oculto:
El S.T.A.R.S. tenía su base de operaciones en el imponente edificio del Departamento de Policía de Raccoon City. El líder de nuestra unidad, el enigmático y enérgico Capitán Wesker, nos había dividido en dos equipos, Alpha y Bravo. Tomó el mando del Alpha, mi unidad, y asignó a su subcomandante, el Teniente Enrico Marini, para dirigir el Bravo.

Al igual que la gran mayoría de los líderes, Wesker exigía respeto y obediencia inmediatos, y esperaba que los miembros del Alpha y del Bravo ejecutasen sus órdenes sin rechistar. Los dos equipos funcionaban de manera rotativa y se les asignaban casos separados, salvo cuando ocurría algo gordo que requería la colaboración de ambos.

El equipo Alpha estaba al cargo hoy y al entrar en la oficina pude notar la tensión que dominaba el ambiente. La serie de macabros asesinatos había llegado a cinco, y hasta el último agente del S.T.A.R.S. quería colaborar en la investigación criminal de mayor envergadura en toda la historia de Raccoon City. Me percaté de que el Capitán Wesker y Barry Burton, el experto en armamento del equipo y el que me había reclutado para el S.T.A.R.S., estaban plantados en mitad de la sala manteniendo una airada discusión. Barry estaba rojo como un tomate y por sus gestos diría que con un cabreo de cojones.

"Estoy harto de quedarme de brazos cruzados mientas un maldito asesino persigue a los ciudadanos," le gritó Barry a Wesker. "Quiero tomar cartas en el asunto, y lo mismo opinan el resto de miembros del S.T.A.R.S. Pregúntales."

"Ya llegará el momento, Barry," respondió Wesker de forma fría y cortante. "Tengo tantas ganas de atrapar a ese individuo como tú. Quizá más. Pero somos agentes de policía, no vigilantes. Por mucho que nos incomode, no movemos un dedo sin recibir una orden del Jefe Irons."

Vi a los otros dos miembros del Equipo Alpha, Jill Valentine y Joseph Frost, sacudir la cabeza ante las palabras de Wesker. Normalmente, un agente de policía no cuestionaría a su superior, especialmente si este es una figura autoritaria como Wesker. Pero los miebros del S.T.A.R.S. habían sido elegidos a dedo por sus capacidades como investigadores y su habilidad en el trabajo de campo, y cada uno de ellos poseía una personalidad única unida a un fuerte carácter.

"Llevas meses diciéndonos lo mismo," repuso Jill con un chispazo en sus grandes ojos azules. Ella me gustaba. Debido a su baja estatura y a su figura delgada, uno tendería a subestimar su fuerza y su resistencia. En realidad, era una agente dura e inteligente que había sacado a más de un miembro del S.T.A.R.S. de apuros.

"Exacto," Joseph apoyó la opinión de Jill. "Cada vez que sacamos el tema tú nos das una charla sobre la cadena de mando."

"No se puede funcionar sin la cadena de mando," afirmó Wesker con calma. Era su forma de ser, firme, contenido y seguro de su posición. Realmente no podías saber lo que se le pasaba por la cabeza, sólo que, fuese lo que fuese, se haría según sus normas.

"La situación ha cambiado desde anoche," contraatacó Jill. "Un miembro del Equipo S.T.A.R.S., Chris, ha visto al asesino con sus propios ojos. Es que eso no cuenta para nada?"

"No lo se," contestó Wesker, girándose hacia mí. "Lo que viste cuenta para algo, Chris?"

Dudé con todos aquellos ojos clavados sobre mí, convencido de que nadie en aquella habitación creería mi absurda historia.

"Si queremos tener alguna oportunidad de solventar este asunto, necesitamos saber lo que viste, Chris," urgió Barry con amabilidad.

Asentí con la cabeza. "De acuerdo, pero os aviso, lo que tengo que decir os va a dejar trastornados."

"Ya estamos trastornados," bromeó Jill. "Por eso conseguimos entrar en el S.T.A.R.S."

Las carcajadas rompieron la tensión en el ambiente y pude comenzar a explicar mi historia. Tardé unos veinte minutos en explicar a mis compañeros lo que había presenciado la noche anterior, omitiendo todo lo referente a Billy. Billy era un callejón sin salida y prefería atar los cabos yo solo.

En un principio las caras de los otros miembros del equipo mostraron incredulidad cuando describí al animal. Entonces, y puede que debido a que todos me conocían, supieron que no les estaba tomando el pelo, sus expresiones se suavizaron y parecieron empezar a creerme.

"Menuda historia, Chris," dijo Wesker cuando terminé.

"Ya sabe lo que se dice, Capitán, que la realidad supera a la ficción."

Me echó una larga mirada analítica. "De acuerdo, voy a necesitar un informe por escrito. Y Brian querrá, sin ninguna duda, que te involucres. Después de todo eres el único testigo del doble homicidio."

"Entendido," afirmé, dirigí a Barry un gesto de cansancio y me dirigí a la puerta.

A mitad del pasillo que conducía al vestíbulo, oí a alguien correr detrás mía y me giré. Era Jill.

"Chris, quiero hablar contigo," me dijo con una mirada reservada.

"Ok, Jill, que ocurre?"

"Tu informe de lo ocurrido anoche me ha dado la sensación de estar, bueno, incompleto."

"Y qué crees que me he dejado?"

"No lo se, pero tengo la impresión de que te estás guardando algo," dijo clavando en mi cara el iris de esos ojos avispados.

"Llevas demasiado tiempo en el cuerpo, Jill. Sospechas de todo el mundo."

"Después de presenciar los asesinatos, llamaste a la policía, no es así?"

La chica era obstinada, había que reconocerle eso. "Sí, eso es lo que ocurrió."

"Luego saliste corriendo tras el asesino. En tu coche."

"Así es."

"Pero nos has dicho que el animal huyó a través del bosque. Puedes decirme como te las arreglaste para atravesar la arboleda en plena noche montado en tu Shelby? Y luego, por qué volviste a la escena del crimen?"

"Pensé que podría ser de ayuda."

"Ya."

"Sí, así fue. Vamos, Jill, deja de someterme al tercer grado. Te aclararé las dudas cuando llegue el momento."

El ruido de los niños jugando en la calle resonó por todo el vestíbulo haciendo que Jill se estremeciese. Visiblemente alterada, se dirigió a la ventana y miró a través del cristal. La luz que entraba proyectó reflejos dorados sobre su pelo, y, a pesar del interrogatorio de aquella mañana, supe por un instante cómo se sentía.

A Jill le encantaban los niños, y a estos les encantaba Jill. Muchas de sus incursiones como miembro del S.T.A.R.S. habían sido noticia en los telediarios locales, y muchos adolescentes la veían como a su heroína.

Del exterior llegó la aguda risa de una niña pequeña, y de repente recordé que era lo que angustiaba a Jill. Las hijas de su vecina, dos niñas para las que Jill era una segunda madre, se encontraban entre las primeras víctimas de la bestia. Estaban de acampada con sus padres cuando fueron a dar una vuelta por la arboleda cercana. Cuando sus padres las encontraron una hora más tarde, ya estaban muertas, y sus cuerpos horriblemente mutilados.

"Estás bien?" pregunté.

"Estaba pensando en Becky y en Priscilla. Vi los cadáveres en el depósito, ya sabes. Sus ojos solían estar llenos de vida. Y ya no lo estaban. Estaban llenos de miedo. De miedo y muerte."

"Lo siento mucho, Jill. Se lo que esas niñas eran para ti."

"Sí," susurró. "Bueno Chris, no llego a ningún lado contigo. Te veo luego."

"Dame un poco de tiempo, Jill," dije. "Creo que anoche encontré una pista importante para la resolución de este enigma, pero aún no estoy seguro. Cuando lo esté serás la primera persona a la que llame."

"Supongo que tendré que aguantar con eso," contestó, y sus ojos se nublaron con las dudas mientras daba media vuelta y atravesaba el vestíbulo.
Capítulo Cuatro: En Busca de Respuestas
Oculto:
Necesitaba más información acerca de Billy de la que disponía, así que decidí hacer una visita sorpresa a la Umbrella Company. Sería como sacudir un árbol para ver qué caía. Mientras conducía calle arriba por la carretera que llevaba al complejo de la empresa, empecé a repasar lo que sabía de aquella compañía.

En primer lugar, resultaban extrañamente generosos a la hora de financiar la construcción de nuevas infraestructuras en la ciudad. Raccoon City presumía de expansión, avenidas flanqueadas por árboles, modernas escuelas, un hospital con un equipamiento puntero y un nuevo ayuntamiento. Por lo general, una ciudad de tan solo 300,000 no dispondría de la base imponible suficiente para costear todas aquellas comodidades. Pero la Umbrella Company -- con sus amplios tentáculos cubriéndolo todo -- había insistido en contribuir a la financiación de aquellos servicios a la ciudadanía.

El complejo de la compañía apareció al girar una esquina y reduje la velocidad para echarle un vistazo con detenimiento. La estructura más imponente era la sede de veinte plantas de Umbrella. Sus paredes de ladrillo rojo formaban un patrón geométrico que le otorgaba al edificio un aire amenazador, como si aquel lugar albergara a un anfitrión cruel y despiadado.

Aparqué el Shelby cerca de la entrada y me dirigí al interior. La recepción se elevaba medio piso y tenía al menos tres plantas de altura. Sin duda alguna diseñado para impresionar a los visitantes con el poder corporativo de Umbrella. A unos quince metros de mí, una belleza de pelo oscuro me dirigió una sonrisa.

Eh, una invitación es una invitación. Casi patiné sobre el granito pulido del suelo hasta llegar al mostrador.

"Bienvenido a Umbrella," anunció, luciendo una de esas perfectas sonrisas de recepcionista. "En que puedo ayudarle?"

Puse mi expresión más fúnebre. "Un amigo mío, un tipo llamado Billy Rabbitson, iba a bordo del jet corporativo de Umbrella que se estrelló hace tres meses."

"Sí, fue una terrible tragedia," dijo la chica. "Lamento mucho que su amigo estuviera entre las víctimas."

"Gracias. Soy el albacea de su testamento y necesito algunos detalles sobre el historial laboral del señor Rabbitson en Umbrella. Ya sabe, si tenía alguna póliza de seguro corporativa, plan de jubilación, esa clase de cosas."

"Déjeme ver si alguien de Recursos Humanos puede echarle una mano," dijo mientras cogía el teléfono.

Inspeccioné su escritorio mientras hablaba; una fotografía de una pareja de ancianos, seguramente papá y mamá, un tarjetero, un reloj, un bloc de notas amarillo, un par de carpetas y una planta de hiedra metida en una taza de café. Tal cual. Una chica ordenada.

Ella bajó el teléfono. "Le envío arriba a Recursos Humanos, señor Redfield. El ascensor de la izquierda, piso doce. Una persona le recibirá."

Le di las gracias, crucé el vestíbulo y tomé el ascensor. Una secretaria me esperaba en el doce. Me acompañó hasta un elegante despacho de esquina donde el director de Recursos Humanos me aguardaba sentado tras un enorme escritorio de mahogany. El tipo se puso en pie con una sonrisa plástica, se alisó el caro traje de solapa cruzada con una mano enjoyada, y se presentó como Reginald Johnson. Estrechamos las manos y me señaló un sillón de aspecto confortable que había frente a su mesa.

"Tengo entendido que está investigando acerca del fallecido señor Rabbitson," dijo mientras yo me hundía entre los cojines de cuero. "Puedo preguntarle que interés le suscita esa persona?"

"Soy un viejo amigo de Billy, y también su albacea testamentario," respondí. Joder, media verdad es mejor que una mentira. "Estoy aquí para averiguar si tenía algún seguro de jubilación contratado a través de su empresa."

"Esa información le fue remitida a la familia Rabbitson poco después del accidente," afirmó Johnson. "Seguramente usted, como albacea, debe de haber recibido las copias pertinentes de la documentación."

Mierda! Fui directo a meter la pata. "Así es en realidad, he recibido esa información que menciona, tan solo quería venir en persona para asegurarme de que no quedaba ningún cabo suelto. Tengo que hacer las cosas bien al tratarse de mi colega, ya sabe."

Mientras hablaba, Johnson me observaba con su sonrisa untuosa, como si supiese que le estaba mintiendo.

"Tengo una reunión prevista en unos minutos, señor Redfield. Hay algo más en lo que pueda ayudarle?"

"Sólo una cosa más. La nueva investigación en la que colaboraba Billy. De que se trata exactamente?"

"No lo se. Yo dirijo el departamento de Recursos Humanos, no el de Investigación."

"Simplemente pensé que usted podría haber oído algo al respecto."

"Lo lamento. Como amigo íntimo del señor Rabbitson, quizá le consuele saber el gran aprecio que todos sentíamos por el en Umbrella. Era un investigador incansable y de gran talento, y todo el mundo en este lugar va a echarle en falta tanto por su contribución a la compañía como por su calidez como persona."

Estudié a aquel tipo un buen rato. Un burócrata, uno de esos grises funcionarios tan imprescindibles para el correcto funcionamiento de cualquier empresa. Seguramente había manipulado la verdad más de una vez en su trabajo, pero no le tomaría por un mentiroso. Realmente creía que Billy estaba muerto.

Iba a levantarme dispuesto a marcharme. "Es una lástima que el cadáver de Billy no se haya podido recuperar," dije tirando del sedal por última vez. "Quiero decir, que sin corpus delecti, siempre queda esa duda."

"Le garantizo que no hay duda alguna en ese aspecto. Los cuerpos recuperados resultaron imposibles de identificar. El juez de instrucción incluso tuvo problemas para averiguar que partes correspondían a cada cuerpo. Es posible que algunos restos pertenecientes al señor Rabbitson hayan sido inhumados en un féretro ajeno."

"Pero no puede asegurarme que una sola parte de Billy haya sido enterrada."

"Señor Redfield, en el caso de que su amigo hubiese sobrevivido al accidente, habría muerto ahogado o congelado en mitad de aquel lago."

Decidí marcharme. "Ya he abusado demasiado de su tiempo, señor Johnson. Si hay alguna novedad respecto a Billy o a su testamento, le agradecería que me llamara."

"Cuente con ello. Puede facilitarme su dirección y número de teléfono?"

Pensé en darle la dirección y el número de mi domicilio para evitar que averiguara mi pertenencia al cuerpo de policía. Entonces pensé que tal vez tendría que abordarle de nuevo durante la investigación, y no iba a ganar al mentir empleando una cortina de humo.

"Estoy en la unidad S.T.A.R.S. del Departamento de Policía de Raccoon City," dije mientras apuntaba el número de la central. "Puede que haya oído hablar de nosotros."

Hubo sorpresa en la expresión de su cara, pero no en el tono modulado de su voz. "Así es, y he de decir que es un honor conocer a un miembro de la élite en la lucha contra el crimen de Raccoon City."

Me puse en pie. "El honor ha sido mío, sñor Johnson. La Umbrella Company siempre ha apoyado el trabajo del S.T.A.R.S., y les estamos agradecidos."

"No hay de que."

Me despedí con un apretón de manos y me dirigí a la puerta. Entonces, a mitad de camino, me giré para hacer de Colombo. "Oh, casi lo olvidaba, hay una última cosa. Si Billy está muerto, supongo que no hay problema en cancelar sus cuentas en las asociaciones científicas."

La pregunta pareció confundirle, que era lo que pretendía. "Por qué dice, 'Si Billy está muerto? Aún lo duda?"

"Yo dudo de todo, señor Johnson," dije mientras abría la puerta. "Qué esperaba? Soy poli."

VOL.2
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por HUESCA » 23 Jul 2010 03:35

ya me dejaste picado con eso poquito que pusiste hermano
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por The Inc.IdenT » 23 Jul 2010 03:38

HUESCA escribió:ya me dejaste picado con eso poquito que pusiste hermano
Hay bastante material, así que iré actualizando poco a poco. :mrgreen:
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por GREG » 23 Jul 2010 04:26

No entendi bien, es una pelicula?, una reseña o que onda, esta interesante...

Seeeeeeee... otro más para el deluxe, bueno cuando se vaya agregando info... ^^ Sos Grosso Inc Sabelo...XD
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por Razor » 23 Jul 2010 04:46

Wow, que es? O_o
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por Sr. Edward Ashford » 23 Jul 2010 04:56

Según lo que leí, parece que se trata sobre los videos hechos por personas en el primer Resident Evil, y lo que dice al principio trata de cuando la actriz de Jill estaba filmando para la parte en la cual corren por bosque hasta llegar a la mansión, ¿Estoy en los correcto?

Tally Ho!

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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por GREG » 23 Jul 2010 05:01

Sr. Edward Ashford escribió:Según lo que leí, parece que se trata sobre los videos hechos por personas en el primer Resident Evil, y lo que dice al principio trata de cuando la actriz de Jill estaba filmando para la parte en la cual corren por bosque hasta llegar a la mansión, ¿Estoy en los correcto?

Tally Ho!

JOOOOOOOOOOOOO¡¡¡¡ Entonces por fin sabremos la historia detras de aquellos personajes reales que nos pusieron en RE Original, eso es bastante bueno caray...
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por Keiichi_Master » 23 Jul 2010 05:16

http://www.youtube.com/watch?v=XZ5p4UoG ... re=related[/youtube]

La historia detrás de éste video XD, lo encontré en youtube pero es la versión “Resident Evil” eso si es la que no tiene la censura. ^^
:D


http://www.youtube.com/watch?v=XZ5p4UoG ... re=related
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por clubbiohazard » 23 Jul 2010 09:17

Gran temaso del año.

Gran aporte Keiichi_Master.

El vídeo que pusiste es el de la primera versión que salió, en 1997 para PC.
De hecho este es la única versión americana que no censuraron, ahí en adelante si.
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por Ele Alzerav » 23 Jul 2010 11:17

Interesantísimo =D> =D>

Por fin se van a despejar nuestras dudas sobre la tan discutida intro del primer Resident Evil.
Ya sabemos a que tema derivar cuando alguien habra alguno preguntando xD

Gracias The Incident por tu habilidad escarbando :D
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por redfield croft » 23 Jul 2010 15:42

Este tema huele a Deluxe xD Muy interesante.
Dice un viejo proverbio chino, que cuando no tengas nada inteligente que decir, digas un viejo proverbio chino

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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por alvaro_591 » 23 Jul 2010 18:39

wow! por fin un buen temapara deluxe que no es solo copiar y pegar :D
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por Alessa Valentine » 23 Jul 2010 18:54

bieeenn otro para DELUXE solo que ya quiwero leerlo para cuando lo completes xD
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por The Inc.IdenT » 23 Jul 2010 20:47

Quiero poner unas capturas del Making'Of de la intro, pero estoy teniendo problemas con la fuente de origen, que es VHS.
Novedades en breve.

Un saludo a todos!!
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Re: BIOHAZARD'96 [The True Story Behind]

Mensaje por Redfield13 » 23 Jul 2010 21:23

Interesante el tema :D
buen trabajo espero lo que sigue!!
y tambien el making of :D
Saludos! 8)
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